Esta foto, como las otras dos de debajo, ha sido tomada hoy, disisái de noviembre, en la Plaza de Catalunya, el corazón de Barcelona. Se conoce que se celebra alguna fiesta porque pone en idioma catalán "Felices Fiestas".
Este ornamento está al principio de las Ramblas, una de las calles más turísticas de este ramal de la galaxia, y parece indicar que algo se está conmemorando estos días en este lugar, ya sea el barrio, la ciudad de Barcelona, la CCAA de Catalunya, el Reyno de España, la Unión Europea, o acaso el planeta todo.
Pero ya el cagasen es cuando subiendo por la Calle Pelayo nos encontramos con este ornamento; que sí, sin duda nos indica que celebramos algo.
No quiero pensar, por lo absurdo, que ese "algo" sea la Natividad de Rabbí Jesús de Nazaret, fundador de la Secta Vaticana que goza de gran implantación en el mundo occidental, pues estos adornos -sí amigos- llevan ahí nada menos que dos semanas, ósea (de hueso), desde el mes de octubre; lo que en teoría debería descartar una conmemoración que ha de tardar casi dos meses en llegar.
Asqueado por cosas como esta, el día veintidós de diciembre, Buda mediante y si la climatología lo permite, junto a Koke y dos amigos despegaremos hacia Berlín, para pasar esos días en un lugar en el que además de hacer frío, no celebran la Navidad durante tres meses, como ocurre aquí, sino sólo cuando toca y como toca. ¿Soy el único al que le produce acidez ver adornos de Navidad por las calles ya en octubre y hasta casi febrero?
Hace unos años las cosas eran más normales, y hasta se escuchaban villancicos, que eran horripilantes, sí, pero era lo que tocaba escuchar, no discos del Bisbal, que hacen desear el holocausto nuclear. En fin; "A Berlín pastoreees, a Berlín corriendooo...".
Fer