La entrada a otra dimensión

Mira la entrada de esta casa, mírala con detenimiento hasta que creas ver cosas moverse. Imagina que entras en ese lugar, y que pasas ahí la noche. Te aseguro que esa casa es, toda ella, como la entrada.

A veces las cosas antiguas nos retrotraen al pasado, a la infancia, a momentos felices y sosegados. Otras veces, empero, hay cosas de antes que pueden causar, a según quienes, un cierto desasosiego. Dime, ¿dormirías dentro de esa casa?, ¿bajarías a esa entrada con un candelabro a ver qué ocurre si escuchases ruido y no hubiese luz?

Esa foto es del mes pasado, y esa mansión está como cuando la construyeron, decoraron y amueblaron. Pulsa si lo deseas para verla con detalle. En la casa han nacido y muerto varias generaciones de personas de una misma familia.

¿Quieres pasar?, yo te invito, aunque la casa no sea mía. Se come bien, y se duerme... cuando se logra conciliar el sueño, porque es que en las casas viejas hay muchos ruidos, ¿sabes?, sobre todo de noche.

7 comentarios:

  1. leches, Lumen, que nos va a entrar a todos una diarrea seria. ¿Qué hace ahí esa niña japonesa con el pelo negro hacia la cara y tez de polvo de arroz?
    ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh

    ResponderEliminar
  2. Yo también viví mis primeros años de vida en una de esas casas antiguas de madera, en Santurce; y sí, el tener entonces a mis abuelos y a mis tíos como únicos vecinos pudo darme cierto sosiego.

    Lógicamente, estando rodeados por casas de ladrillos, se acabó tirando.

    ResponderEliminar
  3. Esta entrada, me recuerda, querido mio, a la primera vez que fui a tu pueblo.
    Yo tenía 19 años y la abuela de Lumen había fallecido, puesto que en su casa estaba el cuerpo presente, decidieron que yo, durmiese en casa de una tia suya.
    Pobre de mi, cuando contemple la habitación en la que tenía que pernoctar, le dije a mi entonces novio, Lumen, que volvia a Barcelona a pie.
    Santones inmensos,crucifijos varios, luz macilenta, interruptores con forma de pera ...
    Eso si que era otra dimensión.
    Sólo repetia una y otra vez, Dios mio donde coño me he metido.

    Koke

    ResponderEliminar
  4. bien, bien, y así con el cuento del miedo nos podemos abrazar los unos con los otros hasta implorar a Iker Jiménez que se manifieste en todo su ser.
    que la paz sea contigo

    ResponderEliminar
  5. leidivanishessss ouyeee!viernes, octubre 12, 2007

    Vailima dijo...
    ¿Qué hace ahí esa niña japonesa con el pelo negro hacia la cara y tez de polvo de arroz?
    Lumen Dei dijo...
    ¿Tú también la has visto, Vailima?

    Pelo liso y negro, tez blanca... si además es alta y delgada yo diría que es Koke rememorando sus visitas a casa de la abuelita :)

    ResponderEliminar
  6. Joe...¿qué te pasa a ti últimamente con los recuerdos? Bueno, ánimo!
    Me has recordado la casa de Maltese Cat en el pueblo, que pa dormir en ella (no, él dormía en otra habitación) tuve que pedirle sacar el peazo crucifijo fuera (me quemaba)

    ResponderEliminar

Comentarios: