"Das Kabinett des Doktor Caligari" (El Gabinete del Doctor Caligari) -el Doctor (Werner Krauß) en la primera imagen-, de 1920, es una obra pionera del cine expresionista alemán. En ella, el inquietante director de un frenopático, sus aún más inquietantes personajes a los que maneja como a marionetas, y la estética fascinadora, tienen como resultado una obra maestra; una de cuyas secuelas es "Nosferatu, eine Symphonie des Grauens", dirigida por Murnau, de la que veremos debajo la desasosegante entrada del Conde Orlok en la habitación del protagonista durante la noche:
El Conde Orlok es el nombre que, por cuestiones de autoría, hubo que dar a Drácula en esta película, magistralmente interpretada en 1922 por Max Schreck, un actor de 43 años que dio y aún da mucho que hablar por su impresionante interpretación. "Nosferatu, una sinfonía del horror", es la traducción de su título al castellano. En aquella época debía ser aterradora la cinta, pues lo sigue siendo hoy día.
En esta escena, ya en la ciudad de Bremmen, vigila a su presa desde la casa de enfrente.
La sombra del vampiro en la escalera, con su garra extendida hacia la puerta de la amada del protagonista: esta escena ha marcado la historia del cine. Está siempre al final de este blog.
Los íncubos y súcubos: seres inexistentes, imaginarios, a los que se han atribuido desde antiguo los horrores y despertares nocturnos.
Acostumbraban a visitar a los mortales en sus lechos, provocando despertares aterradores, incluso con secuelas de relaciones sexuales, tan reales como la víctima se quisiera imaginar.
Ante la avalancha de testimonios recogidos por los inquisidores, San Agustín, demonólogo de gran reputación, y sus contemporáneos, llegaron a aceptar la realidad física de estas supuestas entidades demoníacas que procedían de estados inmateriales. Eran otros tiempos. Ahora tenemos a los contactados con extraterrestres. Si es que siempre evolucionamos a peor.

6 comentarios:
Por lo que veo, te he infectado con mi Stoker... No sé si conoces este video que combina con un gusto estético admirable en estos tiempo youtubianos, a mi maravilloso Hannibal Lecter y al Conde de Coppola.
Besos odonatos (pero castos)
Vide cor meum
Es curiosa la estética vampírica que Murnau quiso dar a su conde Orlok, y que luego Werner Herzog continuó con Kinsky en Nosferatu, dotando de incisivos afilados en lugar de caninos.
Me parece que los colmillos dan más aspecto de depredador al vampiro, pero un vampiro es algo más que un depredador. El vampiro con incisivos afilados es aún más insano, más antinatural, más repugnantemente delicioso.
No sé si me explico...
Jesús M. Landart
Hermana Vailima; tu capacidad de "infección" llega incluso a la siguiente entrada de inminente publicación en este espacio. El vídeo es hermoso, sí, El Dr. Hannibal Lecter uno de mi más grandes ídolos de ficción.
Tovarisch Jesús; el clásico "mostro" de película de terror es como muy bien dices, el estereotipo con el que rompe el Nosferatu, pues en lugar de presentar a la fiera que poco difiere, de la que encontraríamos en la selva; nos muestra a un ser desconcertante en su esencia, ya sea humana, no humana, espectral; pero en todo caso fascinadora hasta el punto de, como es clásico en los no-vivos: dejarse morder por él.
Es muy expresiva la película "Paris je t'aime" en ese sentido, cuando en sus procelosas callejuelas, surge un rápido romance entre un viandante y una vampiresa:
http://www.youtube.com/watch?v=zI1F7GU2B90
Una de parecidos razonables. Yo siempre he dicho que el consocio Globus era una mezcla entre el Nosferatu de Murnau y el Sr. Burns, de los Simpson :P
Hombrreeee, yo al Nosferatu le veo cierto atractivo...
Jesús M. Landart
¡JAJAJAJAJA!, sí, creo que Nosferatu, y hasta Mr. Burns, tienen una fascinación que a nuestro reputado hombre de ciencia le falta.
Publicar un comentario en la entrada