Pierre Marcolini, Bruxelles

Ayer recibí de Bruselas una caja con dos cajoncitos de bombones Pierre Marcolini, la fábrica más reputada que existe en el mundo. Los pedí por lo deliciosos que son, y por nostalgia ya que en Bruselas Alba y yo vivíamos en la plaza de la sede central. Como veo que se van acabando a manos (a boca) de mi mujer y yo, cuelgo estas fotos de la cajita recibida con los bombones que aún quedan, y la tienda en la Place du Grand Sablon.




Gifts de Koke con sus abuelitos

Koke en Navarra con sus abuelitos, dos gifts graciosos.



Mi regalo de Reyes

Me he levantado muy temprano y veo que los Reyes Magos ya me han traído el regalo que les pedí, esta libretita; aquí voy a anotar taaaaaaaaaantas cosas...


Hace Sólo 80 Años

Hace solo 80 años, y ahora que las cosas parecen estar tan mal en muchos sentidos, la jornada de trabajo no estaba definida (eran frecuentes las de 15 y 16 horas), no había derecho a asistencia sanitaria, los únicos festivos eran los domingos, día de Navidad, Año nuevo y Viernes Santo.
Los empleados de las tiendas (que eran un sector con cierto desahogo) dormían bajo los mostradores de los comercios. No había sueldo mínimo ni pagas extras (los meritorios no cobraban absolutamente nada) y el sueldo de un obrero daba lo que se dice para alquilar una casa, que hoy en día nadie llamaría así, y comer (me refiero a legumbres y algo de cerdo o bacalao).

No había una legislación que protegiese los puestos de trabajo, y un obrero podía verse en la calle simplemente porque su patrón lo decidiera (lo que muchas veces les obligaba a transigir con condiciones abusivas). La ropa (la que se llevaba puesta) tenía que utilizarse durante años, y solo se tenía la de trabajar y la de los domingos. Cualquier enfermedad o accidente, incluso contraída o sufrido en el trabajo, si no le costaba un despido sin indemnización, sí suponía que no se le pagasen los días no trabajados (no había paro ni seguridad social ni asistencia sanitaria ni programas de asistencia social ni pensiones por larga enfermedad ni -mucho menos- no contributivas).
No había pensiones de jubilación; un anciano dependía por completo de su familia, y quien no la tuviese o ésta no estuviese en condiciones de mantenerle, tenía que irse a un asilo, donde se veía en condiciones infrahumanas hasta su muerte.
Eran las condiciones de un trabajador. Un hombre que conseguía con su trabajo sus propios recursos. Si hablamos de huérfanos, madres solteras, minusválidos, deficientes mentales, enfermos crónicos... etc. la cosa da mucho más de sí. Si luego vamos a la situación a finales del siglo XIX, tendremos para quedarnos pensando, y si ya nos vamos a ciertas formas en donde aun existía la esclavitud (y solo hay que retroceder 150 años para ver marcar con hierros al rojo a la gente) entonces quizá debamos estar más que felices de vivir en este nuevo siglo.
Que tiene mucho que mejorar, sin duda, pero conviene echar la vista atrás con objetividad a veces antes de pensar que vivimos en un mundo catastrófico.

Alba y Papi el 24 pasado en Navarra

Mi padre, y Alba, mi mujer, hace un par de semanas en Navarra.


Día de la Caza, octubre 2016

A mediados de octubre de cada año se abre la temporada de la caza en mi pueblo, en Navarra; y el Ayuntamiento de la villa organiza fiestas y fastos de todo tipo. La tradición dice que los pescadores salen a pescar, y los cazadores a cazar, pero lo cierto es que ya apenas quedan ni caza, ni cazadores. Por ello, se compra carne de animales de los que antes se cazaban, y se organiza una fiesta al más puro estilo del final de los episodios de Astérix.

También se sueltan vaquillas por las calles del pueblo, sin que se les someta a daño, tortura ni acoso algunos; sencillamente quien quiere corre delante, detrás o al lado de ellas, y después regresan a los lugares en que habitan (no entiendo del tema ni me interesa el mundo taurino).

En fin, este breve vídeo trata de resumir en unos 20 segundos el evento en cuestión, y he de decir que los peces sí que se pescan de verdad, y los cocina desde hace 32 años mi amigo Santi, que aparece enorme como es él a mi lado en la primera imagen.


Jabón de anos

Con almendra y miel... espero que este producto se use sólo para la higiene y nada más. Aunque en Jijona y Alicante les sonarán los ingredientes.


¿La verqué?

"La verdad os hará libres"... además de falsa, es una de las frases más chorras que he escuchado o leído.
"Tu verdad", "su verdad", "mi verdad"... ¿la verdad de quién?; ¿o acaso los libros de historia dicen lo mismo sobre todos los hechos y los narran igual sin importar quién los escriba?

Con qué frecuencia olvidan además los asertivos (y pocas personas conozco más asertivas que yo), que la verdad sólo podría serlo en caso de tratarse de "toda la", "y nada más que la"; lo cual me atrevo a asegurar que no existe, a la vista de tantas veces como he escuchado y leído opiniones de personas. Pues eso, cada cual con "su" verdad sazonada con los respectivos matices de cada uno.

Interesante debate el que he abierto en Facebook con esta parida, y es que al final las redes sociales te aportan buenos ratos de entretenimiento y diversión.

Adiós a la medianoche

Tras la medianoche, ya el 1 de enero me llamaron mis amigos y empezó la juerga, y yo abstemio no soy. Después todo se tornó borroso hasta llegar el amanecer.


Sentarse a la mesa el 31 de diciembre

Aperitivo a la cena de Nochevieja, a base de un cuarto de kilo de angulas (de las de verdad, de Aguinaga), elaboradas según fórmula tradicional por mi propia persona con foto borrosa por la emoción; bien de picante y bien de ajo dorado, y botella de Moët & Chandon para regar convenientemente. Es un gran privilegio que a nadie más en mi familia le gusten las angulas.

Pero añoro las cocinas antiguas, ahora hasta en las casas de cuatrocientos años son vitros de convección que no admiten perolas de barro.



The Mormon Tabernacle on Temple Square in Salt Lake City

El inconmensurable Coro del Tabernáculo Mormón interpretando una de las canciones más bellas que suelen abordar. Verdaderamente, es dentro de ese templo y con ese imponente órgano detrás, donde mejor suenan y más lindos se ven. Ahí lo dejo 😛

Tal vez les veamos actuar a finales de este mes de enero en Washington D. C., muy lejos de su Salt Lake City en Utah.


Una vida "natural", sería una vida miserable

Grande, grande artículo. Grandioso. Y con esta sazón de sarcasmo que me ha encantado:
"La ciencia es la herramienta más poderosa que tenemos para conocer, pero tiene sus limitaciones y una de ellas es que no puede demostrar que una cosa no ocurre."
On behalf of Ramón Nogueras Pérez.



Las Reinas Magas de Occidente

"Al día siguiente volvió el Principito.
–Hubiese sido mejor venir a la misma hora, dijo el zorro. Si vienes,
por ejemplo, a las cuatro de la tarde, comenzaré a ser feliz desde las tres. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto; ¡descubriré el precio de la felicidad! Pero si vienes a cualquier hora, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón...

.../...
–Adiós –dijo el zorro–. He aquí mi secreto. Es muy simple: no se ve
bien sino con el corazón."

(Antoine de Saint-Exupéry)

Y con el corazón envío mis mejores deseos a todos: y para nuestro país, continente, y mundo; que desde que existen no han conocido un momento de sosiego en las relaciones entre los humanos.
La Navidad me fascina por aquellos a quienes les gusta y a los que les desagrada, por los que se emocionan y por los que la detestan. Se diría que estas fechas a nadie le son indiferentes, ya seas creyente, agnóstico, ateo, de otra religión no cristiana; o incluso si ni siquiera te has parado a pensar al respecto, se trata de días en que la mayoría nos acordamos de personas, nos reunimos con quienes más nos importan o lo intentamos, o al menos lo deseamos; y en muchos casos vivimos una sensación de magia y emoción sazonada con algo de melancolía y gasto compulsivo.
Hasta que pasan las Reinas Magas de Occidente con su carga de regalos, todo termina, y esperamos un año más a que esa rutina de la que habla el zorro al Principito se repita.