Y ya por hoy, felices sueños.
Libros de antes para no dormir ahora
Viajeros y turistas
Una de las cosas que suele suceder cuando viajamos es que en ocasiones lo hacemos como viajeros, y otras como turistas. En esencia, quiero decir. La realidad muestra que todo viaje, por mero itinerario, por causa de trabajo, por estudio, por guerra -de estos últimos se celebran muchos de década y media a esta parte desde Europa, ya sea como soldado, periodista, médico... ingeniero, bombero, policía, empresario, religioso, químico, vendedor o las mil razones que sean-, o las más variadas razones, o todo "tour", tienen de ambas facetas.
Si bien, impera una de ellas en nuestros viajes por lo general, siendo así que cuando nos dirigimos a un lugar con un fin concreto, diferente de conocerlo sin más, hacemos turismo si las circunstacias nos lo permiten, pero solemos estar centrados más en la razón que nos lleva allí que en las circunstacias que acompañan el evento.
Eso es singular, pues suele darse el caso de que cuanto menos deseable sea ir a un lugar, mayores vicisitudes es posible que acompañen el trayecto. Ya nos destinen de profesor a una universidad centroamericana, nos mande la empresa a visitar a un cliente a Laos, o haya fallecido nuestro rico -lo califico de rico para que la herencia asegure que vayamos- tío Facundo legándonos un loquesea en Daguestán.
Existe también el viajero de afición, que suele encontrarse en lugares exóticos, y que busca una manera de recorrer el mundo diferente de los habituales usos vacacionales de la mayoría de la gente, convirtiéndose en un turista que viaja -sobre estos hay una interesante anécdota al final del mensaje-, como existe el turista al uso, que lo quiere todo fácil, cómodo y sin complicaciones, pero al que una tsunami, un golpe de estado o un motor de avión mal revisado convierten en el más arrojado de los aventureros.
Como hay tardes en las que salimos de casa para dar una vuelta y tardamos mucho en regresar, y conocemos lugares, personas o situaciones que convierten el paseo en una experiencia, en un viaje.
Anécdota anunciada:
Un amigo mío que vivió cinco en Indonesia como diplomático, en la ciudad de Djakarta, se desplazó en uno de sus viajes a un lugar remoto, en el que apenas había turistas, y donde podía verse a holandeses -Indonesia fue colonia holandesa hasta poco después de la SGM- y británicos -de esos hay vayas a donde vayas-, que se paseaban en pantalón corto y con sombrero de intrépido aventurero.
Mi colega, que iba de turismo sin más -ni menos, porque le picó un bicho muy chungo- observó que en un pseudobar de una aldea tenían colocado un plato con arañas bastante grandes, muertas y fritas -no necesariamente por ese orden- con un palillo cada una de ellas, expuestas a modo de tapa para ser deglutidas por quien tuviera apetito. Él me asegura que vio a un inglés comerse una, entera, la masticó y la tragó, y pasó rato, así que le llegó hasta las tripas.
Jesús preguntó a los lugareños acerca de la particular vianda que allí se degustaba, siendo informado por el dueño del establecimiento de que jamás en su vida había comido una araña ni la comería aunque le matasen, que nunca había visto comer, ni oído que lo hiciera, nadie de su pueblo, de su comarca ni aún de su país todo. Pero que la picaresca había llevado a los naturales de aquel lugar a colocar esta singular presa ante los "viajeros" germánicos de sonrosadas carnes y fría mirada que deseaban hacer "lo verdaderamente auténtico" de aquel lugar, como Delaquadra Salcedo cuando comía gusanos y similares.
Y no por burla ni maldad, sino por dinero, que mucha falta les hacía, y no teniendo mucho más que ofrecer a las visitas, idearon lo arriba expuesto,
Es cierto que la migala (tarántula gigante) se come en Sudamérica por los indios, pero es que la migala es tan desmedidamente grande que a mí, que me dan mucho zúto las arañas, no me parece ni araña siquiera, casi es más una centolla. He visto a Rodríguez de la Fuente comerse las patas de una y ni siquiera daba "cosa". Pero las que contaba mi amigo sí, esas daban mucho yuyu.
Fer
Ich bin kein* Berliner
En la foto aparece Koke, al atardecer, “sobre” la puerta de Brandemburgo, de la que nace la más célebre avenida de Berlín, la “Unter den Linden” (“Bajo los tilos” en alemán), de ahí el juego de palabras “Über den Tor” (sobre la puerta), pues el careto de mi churri está sobre la celebérrima puerta debido al ángulo de la foto.
Arquitectura art Decó, edificios con cicatrices de la última guerra civil europea, bosques y parques inmensos, gastronomía tradicional… y un cierto clima de nostalgia, de melancolía, sazonándolo todo, pues flota en el ambiente la sensación de que los disparatados desvaríos de la mente de un lunático arrebataron a esa gran urbe un papel que le habría correspondido en la escena mundial, similar al de otras ciudades citadas más arriba.
Rubén y yo en misa de ocho... pasadas.
PS. He escrito "causalidad", no me he equivocado.
¿Cómo lo haces?
El noble y digno ejercicio de una canonjía.

Hago acto de presencia pues durante unas horas en un bonito despacho con una mesa muy grande y aparente, a diez minutos de mi casa en metro o quince caminando, y ejerzo responsabilidades y actividades varias -hasta las catorce horas del mediodía- que oscilan desde la ingesta de cafeses con su chorrito de orujo en el bar, visitas al barbero -que es un maestro-, paseos por la web desde mi computadora, y algún que otro trabajo burocraticoadministrativo de mayor o menor relevancia o complejidad según el caso. Las más de las veces relacionados con el Ayuntamiento, la Generalitat y otras instancias que piden las cosas más insospechadas.
Espero estar mucho tiempo en esta ciudad, porque a Koke le gusta mucho, y porque su barrio de l'Eixample es uno de los lugares más placenteros que existen para vivir y pasear. Pero es probable que en un par de años vuelva a algún país extranjero a ejercer otros cometidos asaz canónjicos, ya sea en el ámbito de la diplomacia, como en Bruselas, o en algún Cuartel General internacional, o, acaso, en un lugar que me gusta mucho: la escuela de Inteligencia la OTAN en Oberammergau, al Sur de Baviera.
El caso es que los más de cuatro años que pasé en Bruselas, y pese a que durante aquel tiempo mis inquietudes se centraban en organizar y protagonizar viajes, excursiones, cenas, juergas y demás desvaríos, no debí hacer mal mi trabajo, pues mi ex jefe, el embajador Benavides, me envió tras mi partida una hermosa cédula por la que me concedía, ahí es nada, la Real Orden del Mérito Civil, a la que ahora me honro en pertenecer, y que hasta puedo lucir de militroncho, tal como me autoriza el BOD número quince de este año (pag. 893 para los viciosos).
Es simpática la parrafada escrita a mano por el Embajador - Secretario de la Orden (de barrocos apellidos), la recargada prosa en que el documento está redactado, la firma de Nuestra Majestad, pero, lo más divertido de todo, es la firma de puño y letra de Moratinos. Reconozco que no es un ministro que me entusiasme, y va el pobre y me da una distinción de tan alto rango... si no fuera porque él no sabe que yo existo me conmovería.
Fer
Amanecer
Es probable que de entre la fauna que visita los blogs, lee y escribe en ellos, expone sus vivencias a la pública curiosidad, o husmea en las de otras personas, Koke y yo seamos la pareja que más tiempo lleva unida, o de las que más, al menos de entre los diocesanos que por aquí deambulan y que yo conozca.
El dieciocho de febrero de mil novecientos ochenta y nueve hacía algo más de medio año que conocía a Koke, pero ese día dejaron de procesar igual mis funciones cognoscitivas, dejé de ser el mismo, dejó de interesarme todo lo que siempre me había interesado y que no eran pocas cosas. Salvo Koke. Empecé a vivir para ella. Inicié un noviazgo -sólo unilateral el primer par de meses, que hay que decirlo todo- que se convirtió al llegar la primavera en una relación plenamente biunívoca.
Desde el verano del ochenta y ocho del pasado siglo pasé medio año enamorado de ella, pensando que era imposible que algún día la tuviese, Koke me parecía inalcanzable, me limitaba a soñar una vida a su lado. Pero tras el dieciocho de febrero, y tras el primer beso, y cuando ya éramos novios (each other, quiero decir, no sólo yo de ella), seguía flotando por mi en derredor un aura de incredulidad, de irrealidad. Lo que me ocurría entonces era diferente: sencillamente no podía creerme que estaba con ella.
Parecía atenuarse todo lo que los sentidos me ofrecían y que no procediese de ella, notaba al caminar que entre el suelo y yo faltaba algo, percibía al mirar que un halo translúcido lo nublaba todo, miraba absorto los amaneceres tras largas noches en vela cuando no la tenía cerca, porque todos los amaneceres se llaman como ella, y porque aquella primavera del ochenta y nueve yo no vivía en este mundo.
A veces, leyendo el cuento "El jardín del Montarto", he creído evocar aquellas sensaciones, visitas furtivas a otros universos que están en este.
Y le olía el pelito, y le acariciaba las manitas y su carita blanca, y le escribía cartitas cursis hasta el paroxismo con mi pluma –la M 149 que cito cuatro entradas más abajo-, y ella esperaba a que yo llegase, y cada vez yo dudaba si ella iba a estar, y me preguntaba cuánto iba a tardar en cansarse de mí.
Lo cierto es que, multimillonario como soy... en defectos, y atesorando un exiguo puñado de virtudes, sorprendentemente me sigue aguantando (bué, y yo a ella XDDD), y espero que así sea, como dice el Salmo veintitrés, "hasta el último día de mi vida".
Sobre lo que Koke me hace sentir no me tomo la molestia de perderme en devaneos, eso ya lo han hecho muchos poetas, y, si alguna conclusión he sacado de leerlos es que, si se puede explicar, no es amor.
Escrito en la noche clara del dieciocho de febrero de dos mil seis, diecisiete años después, escrito al Alba, con tiempo fuerte o flojo, de levante o de poniente, en cualquier circunstancia, porque antes de la aurora sólo hay oscuridad.
Fer
PS. He querido hacer un homenaje a todas las personas que no recuerdan bien a veces el nombre de Koke y lo alteran ligeramente, las variaciones son siempre hermosas y divertidas.
Eshma y Belma
La intérprete, Sabina, musulmana no practicante, era pieza clave en nuestro trato con las autoridades locales y con las gentes a las que íbamos a visitar en las "opstinas" (lo que aquí llamamos concejos, o barrios), ya que mi equipo mediaba entre las ONG,s, los ayuntamientos, ayudas privadas, FAS,s de diversos países que contribuían con sus medios a reconstruir infraestructuras, etc...
En la foto de esta entrada estoy repartiendo juguetes a las niñas del colegio de Nevesinje, una pequeña ciudad serbia de la Bosnia central en la que coordinamos muchos trabajos de reconstrucción, un lugar en el que el tiempo parece que se detuvo hace varias décadas a tenor del aspecto que todo ofrece.
No siempre eran tan gratas las imágenes, pues, pese al tiempo transcurrido desde que la guerra se detuvo (porque no terminó, sino que se detuvo), las fachadas en los pueblos y ciudades siguen ametralladas, y, en ocasiones, al llegar a una casa a la que la familia había regresado, no sólo había problemas de falta de agua, de que las autoridades croatas no diesen educación a niños serbios (es un ejemplo que vale para los tres bandos), o que todo estuviese desmantelado. Lo más impactante es que primero regresaban ancianos y perros, muchos perros, que pasaban varios meses pisoteando el terreno, y sólo cuando estaban seguros de que no quedaban minas, regresaban los niños y los jóvenes -los que estaban vivos tras la guerra-.
En un campo de refugiados conocí a una chica de treinta años llamada Shamira, bosnia musulmana, cuyo marido había muerto en la guerra. Su único patrimonio eran los juguetes de sus dos hijas (Eshma, de un año, y Belma, de dos años y medio), el cuarto de nueve metros cuadrados que la opstina le dejaba, y un "Sagrado Corán" escrito en árabe, lengua que desconocía por completo. También tenía una foto de su marido.
Para quien no lo sepa, y al respecto de las edades de las niñas, la guerra en que murió su marido se detuvo cinco años antes de que naciese la mayor, Belma, a la que, por cierto, era necesario operar al año siguiente de irme yo en Sarajevo, de una malformación cardíaca grave. Una de las misiones más delicadas de las visitas a aquel campo de refugiados era intimidar a los hombres para que no forzasen a las mujeres en general, y a Shamira en particular, a prostituirse.
Otro dia colgaré alguna foto de alguna de las dos niñas, hoy no me apetece.
El Duque de Alba
El factor oscilante en la inteligencia emocional
Pero lo que más podría llamarnos la atención es un detalle clave que parece pasarnos por alto cada vez que abordamos el asunto de la "inteligencia emocional", y es el hecho de que, como tal –emocional-, ha de estar necesariamente supeditada a oscilaciones, de modo y forma que no siempre tendremos la misma -en cantidad o coeficiente si, llegado el caso, se pudiere medir-, ni su esencia será igual. Pues son muchas las emociones que nos sacuden a diario en el devenir de nuestro tránsito por este valle de lágrimas que es la vida. O por este paraíso de placer, gozo y desenfreno, según el caso.
Una amiga me dijo en cierta ocasión que, bajo su punto de vista, esa particularidad no se refiere tanto al control de los estímulos, sentimientos, emociones... cuanto a la capacidad y habilidad de discernir de qué tipo es cada uno de ellos, esto es, no tanto que seamos dueños de nuestra emotividad, sino capaces de discernir qué cosa estamos sintiendo y en qué grado.
De igual forma que la madre siente un amor hacia su hijo que es distinto del que siente hacia su hermano, de igual modo que, ante una misma situación que nos perjudica en el orden que sea, sentimos mayor o menor indignación en cada momento y/o circunstancias, y lo atribuimos a factores exógenos que nos hacer percibir y/o reaccionar de manera diferente.
No es así el coeficiente intelectual, que, en general, ni fluctúa, ni sube, ni baja ni cambia, y nos acompaña en su grado y nivel durante toda la reencarnación sin sufrir grandes -ni pequeñas- oscilaciones.
Echo pues a faltar el estudio de ese elemento que acompaña la tan de moda inteligencia emocional: su posibilidad de ser algo oscilante en función a las situaciones internas y externas que operen en nuestra psique.
Fer
Meisterstück 149
Amén de utilizarla para firmar documentos importantes, como hacen tantos abogados, notarios, médicos, e incluso lampistas, que también he conocido el caso.
Como las Harley Davidson entre las motos, está entre las plumas la madre de todas ellas, la Meisterstück 149, de la firma alemana Montblanc, hela aquí:
http://www.fountainpen.de/c-montblanc-meisterstueck-149.htm
El caso es que esa pluma, la que da título a este opúsculo, me ha gustado mucho desde siempre, y el escritor le da, como digo, cierta importancia a la que aparece en las páginas del libro, atribuyendo su propiedad –en el pasado- a Víctor Hugo, y acabando la novela, en la página quinientos setenta y cinco, con estas últimas palabras inclinadas (quien no conozca aún la novela puede saltárselo):
Y para Beatriz, que nos devolvió a ambos la vida.
Cuesta entender que nadie haya notado el error antes de que el libro llegase a los talleres de imprenta.
Pero vaya, también es raro que yo sea tan pejigueras de haberme dado cuenta.
Fer
PS. La palabra “pejigueras” no aparece en le diccionario de la RAE.
PS. 2 Una visión sobre este asunto:
Azul de los mares del Sur
Del amor y la razón
Schwartzwald
Pero eso no constituye un problema por la amabilidad de aquellas gentes, y es debido, en gran parte, a que, si bien es una de las zonas más turísticas de nuestro consocio germano, la práctica totalidad de visitantes son de otras zonas de la misma Alemania.
La gracia de visitar esa región es pasar la noche en una de las muchas zimmerfrei que pueden encontrarse. Casas tradicionales, de madera, decoradas con flores, en las que algunas habitaciones son habilitadas de manera muy confortable para acoger huéspedes.
La sensación todo el tiempo es de tranquilidad, de sosiego, de belleza, de limpieza… tal vez extrema, porque en tres días no vimos ni una sola colilla o papel en el suelo en ninguno de los pueblos a los que fuimos.
Las noches eran relajantes y placenteras, y, el sábado, cenamos en Todtmoos http://www.todtmoos.de/servlet/PB/menu/-1/index.html (está en varios idiomas), en el corazón de la región, en un restorán en el que un abuelete tocaba la cítara (el instrumento de “El tercer hombre”), y una "walkiria" de doce arrobas ataviada con el traje regional interpretaba canciones clásicas regionales. No, “Tomorrow belongs to me” no la cantó, eso es de la película “Cabaret”.
Los hechos a destacar son, justamente, las zimmerfrei en las que nos hospedamos. De la segunda, particularmente pintoresca y cuyas habitaciones eran muy confortables –con todo y su ducha- y con vistas espectaculares, y con un desayuno copioso típico de la región, el matrimonio octogenario que la regentaba nos trató como si fuéramos de la familia, y, al irnos, se quedaron los dos en la puerta un rato largo sonriéndonos y saludándonos con la mano (no, del modo ese no, eso está prohibido allí), hasta que el coche desapareció en la lontantaza con nosotros dentro, y nos cobraron por todos los servicios dieciséis Euros por persona. Espectacular en los tiempos que corren. Un viaje recomendable.
La otra cosa singular es que ese fin de semana teníamos previsto ir a Praga, a unas ocho horas de Bruselas, pero acabamos en este otro sitio. Pero he aquí que mi amigo Sergio (vino con Koke y conmigo) conoció en el bar del pueblecito a una hermosa habitante de Praga que allí trabajaba, y con la que entabló una corta pero intensa amistad. Muy intensa, de hecho. Por si fuera poco, el pueblo de la última noche, el de los abueletes encantadores (él, por la edad es evidente que vivió un pasado similar al de nuestro actual Papa, pero qué le vamos a hacer), se llamaba Präg.
Son singulares coincidencias. A mí en las casualidades me cuesta creer.
El crepúsculo
Efemérides y refugios.
Millau, la madre de todos los puentes
Preocupaciones
Los viejos rockeros se reencarnan
http://www.helmutlotti.be
Helmut empezó su carrera musical a los ocho años de edad imitando a Elvis Presley, dándose la circunstancia de que está dotado con una voz prodigiosa.
Canta en una docena de idiomas canciones de casi todas las partes del mundo, en ruso, hebreo, suajili, italiano, español, francés, inglés, etc... es jóven, creo que tiene 35 años o así, actúa fundamentmente en Alemania, Bélgica, Holanda y pocos países más de esta zona de Europa, puede verse en el calendario de actuaciones de su web:
http://www.helmutlotti.be/index2.htm
Lo entrañable de sus espectáculos es la divertida forma en que se trata con sus cmpañeros músicos y del coro y el toque humorístico y simpático que da a todo lo que hace, cantando por ejemplo, en español “Bésame mucho” en un determinado momento, agachado ante el público, para que las fans puedan acercarse a darle besos (en la cara) y entregarle flores u otras ofrendas.
El caso es que de los miles de imitadores que Elvis ha tenido desde que desapareció –simulando su muerte-, es Lotti el único que borda su voz, hasta el punto de haber publicado un disco en el que canta algunas de sus canciones, este en conctreto:
http://www.helmutlotti.be/index2.htm
Ahí puede verse su afición por el de Tennesse, y de qué forma recorrió su hábitat en el Sur de EEUU para conocer a fondo las esencias del Rey.
La afición por Elvis de Helmut hace que incluso alguna canción de otros países o artistas, la interprete descaradamente con la voz del Rey del Rock.
Neuschwanstein
Tras conocer Oberammergau e Innsbruck, pueblos de beldad (de veldad de veldad) inmarcesible, acudimos a visitar del celebérrimo castillo de Neuschwanstein (La Peña del Nuevo Cisne, en español), el más pintoresco de la Germania toda, visitable aquí:
http://neuschwanstein-country.net/ludwig/pres-kini-sp/sld018-sp.htm
La ascensión hasta el monumento susodicho fue efectuada por medio de un carro tirado por dos caballos, para aportar, si cabe, mayor romanticismo a la excursión, e incluso optamos por sentarnos en el pescante, junto al führer (conductor en alemán) del vehículo.
El Canon en D de Johann Pachelbel
Desde mediados de los 80’s del pasado siglo, observé que literalmente no podía escuchar esa melodía. Me producía tanta tristeza y tanta melancolía que me desconcertaba. Era un tema musical tabú para mí, y aunque intuía que debía existir una razón concreta, no la lograba averiguar.
Tardé casi veinte años en descubrir la razón, y fue explorando los oscars que Hollywood otorga cada año. Me fijé en una cinta; la mejor película de 1980: “Gente Corriente” (no trata sobre atletismo), y leí que en la banda sonora estaba justamente el Canon en D. Apenas recordaba esa película y la alquilé para volver a verla con objeto de comprobar algo que sospeché en seguida, y, sin necesidad de acabar de verla (no me entusiasma) se corroboró lo que pensaba.
Entre las películas que guardo en vídeo o dvd, está otra que me gusta y en la que también aparece la música en cuestión: “Volver a Empezar” (oscar a la mejor película extranjera en 1982).
Esta película no es de mis favoritas (como “Blade runner”, “Nosferatu”, “2001”, “Rebecca”, etc…), pero, al igual que la anterior, la vi de estreno, y me producía un efecto similar al de la melodía del título de esta entrada porque también tiene el Canon en D como banda sonora.
Poco a poco fui recordando, pensando y atando cabos (llegué a atar a un teniente coronel de estado mayor), y me percaté de que, en 1981, fui al cine con mi primera novia –la única vez que fui al cine con ella- y vimos “Gente Corriente”. Ella me dejó el 28 de diciembre de ese mismo año (eso es una inocentada y lo demás son hostias), y atravesé una profunda angustia que preferiría no catalogar como psicólogo, pero que me llevó a pensar que, si el Infierno existe, se debe parecer bastante a aquellos primeros meses de 1982.
Y fue en el 82, en pleno dolor por la amada perdida, que fui a ver (esta vez sin ella, o al menos no físicamente, pues nunca la he dejado de sentir cerca) “Volver a Empezar”.
El clima depresivo de ambas películas, el hecho de que las dos tengan de fondo el Canon en D, las circunstancias en que las vi… todo, supongo, coadyuvó a que la música susodicha se grabase profundamente en alguna víscera de mi persona (es de suponer que el cerebro).
El caso es que una vez me di cuenta de lo que sucedía, escuché con reiteración la mencionada obra de Pachelbel unas cuantas veces, y ahora ya no me desgarra el alma como antes.
Hace apenas una semana que me percaté de ello.
Y el caso es que desde hace 16 años estoy con Koke, de la que me he sentido siempre mucho más enamorado que de aquella chiquilla con la que estuve año y medio, pero, por lo visto, algunos sujetos somos reacios a olvidar según qué asuntos de nuestra vida.
Este es un caso en que la exploración del pasado en la psique ha funcionado.
Fer
Preguntitas.
1. ¿Quién eres tú?
2. ¿Somos amigos?
3. ¿Cómo y cuándo nos conocimos?
4. ¿Estás/has estado enamorad@ de mí?
5. ¿Me besarías?
6. Descríbeme en una palabra.
7. ¿Cuál fue tu primera impresión de mí?
8. ¿Sigues pensando eso de mí?
9. ¿Qué te recuerda a mí?
10. Si me pudieses regalar algo... ¿Qué sería?
11. ¿Cómo de bien me conoces?
12. ¿Cuándo ha sido la última vez que nos hemos visto?
13. ¿Alguna vez me has querido decir algo pero no has podido?
14. ¿Vas a poner esto en tu blog para ver lo que digo de ti?
Fer
Acerca de París
Solemos alojarnos en un hotel del Boulevard Saint Germain, o a veces en otro más sencillo del Barrio Latino. Este último lo recomiendo por varias razones; es barato, está recién reformado, está a escasos trescientos metros de Nôtre Dame (por poner un ejemplo de hasta qué extremo es céntrico), tiene un parking muy barato y vigilado a cincuenta metros, y, por sorprendente que parezca, es tranquilo y silencioso por la noche.
Se llama “Saint Severin”, y si alguien va a ir a París y quiere los datos puede pedírmelos a fernandocelaya@gmail.com
Vale unos 120 lerus por noche (dos personas), eso es baratísimo en el centro de París.
Cada dos o tres meses pasamos un finde en esa ciudad, y la actividad fundamental que realizamos es pasear por sus calles y disfrutar de la sensación de estar allí. Bueno, Koke también va de tiendas.
Creo que el lugar más romántico que conozco es la Fuente de Medicis, en el Parque de Luxemburgo, pero en el mes de Noviembre, con el manto de hojas rojas en el suelo y sobre el agua, y con los árboles languideciendo en tonos ocre y amarillo. No es una fuente esplendorosa ni fastuosa, es más bien un arroyo recóndito, un rincón perdido al que solo van algunos parisinos a leer.
Pero cualquier época es buena para visitar la ciudad de la luz.
Suelo decir que el centro de mundo –tal vez del Universo- está en la plaza de Saint Germain des Prés, entre la iglesia del mismo nombre y el café “Des Deux Magots”.
Son sólo impresiones sobre la ciudad, no cabría aquí una relación de lugares interesantes de visitar, pero señalaré uno, el “Marais”, el barrio judío. Es una zona que no suelen frecuentar los turistas, y es divertida e interesante. En particular los domingos, cuando abren las tiendas (el sabath todo está cerrado). Una comida en el Jo Goldemberg y un paseo por el barrio pueden sorprender a cualquiera, incluso podéis encontraros, a pocos metros de una sinagoga, en un escaparate, y en venta, el gato de Edith Piaf… disecado. Comerciantes pentamilenarios, qué duda cabe.
Las terrazas y brasseries tienen un sabor especial, sentarse a tomar un café o una cerveza y ver a la gente, y ser visto, hace percatarse del raudal de vida animosa que fluye a todas horas.
Es una ciudad idónea para ir solo, o acompañado, para conocerse, o para encontrarse, e incluso, para reencontrarse. A mí me han ocurrido allí las cinco cosas.
Fer
Sobre perder a un amigo.
Hay, bajo mi punto de vista, dos maneras de perder a un amigo; porque las circunstancias lo separen de ti, o porque deje de serlo.
Lo segundo me ha ocurrido pocas veces en la vida, tal vez sólo una, y cabe preguntarse si se trataba de amistad realmente, o si era otra cosa lo que acercaba aquella persona a mí.
El otro caso, perder de vista a un amigo porque se va, es algo a lo que tendré que enfrentarme este verano. Él no lo sabe y probablemente no se lo diré, o tal vez sí, pero la idea de no verlo cada día, de no reírme con él a todas horas, es algo que me amedrenta. Me asusta pensar que sólo volveré a verle ocasionalmente si voy a Madrid, que ya no será mi binomio, que ya no seremos esa especie de Martes y Trece o Cruz y Raya que somos.
Me ha ayudado tanto, le debo tantos favores, me ha hecho reír tanto, se ha reído tanto de mis paridas, que no puedo imaginarme ir al trabajo y que él no esté en su despacho, que otro usurpe su silla, que falte en el café de la mañana o durante la comida.
Obviamente no lo perderé como amigo, pero eso no es un gran consuelo, porque no podré estar con él, de la misma manera que un ser querido fallece y se le sigue amando... pero se le ha perdido.
Ha llegado a preocuparme la forma en que le diré adiós el día que se vaya, pues hay dos cosas que nunca he sabido contener con habilidad; la risa y el llanto.
En este tipo de situaciones me gustaría que “Lumen Dei” existiera de verdad y ocupase mi lugar para actuar como hace cuando escribe en los foros, para no estar "a oscuras" ante el amigo que se pierde de vista.
Tal vez contrate a un extra para que se despida por mí, o acaso secuestre a Tomás y lo oculte en un zulo.
Este mensaje podría perfectamente catalogarse como “mariconada”, pero esto es, al fin y al cabo, un blog, un diario personal, o sea, una mariconada. Y no, no es una expresión despectiva ni homófoba.
Fer
Estopa y yo.
Ahora yo me dedico a la diplomacia, y él a la música.
- A susórdene, aquí et-tá er cortado que me ha pedido.
- Hola David, ¿no le habrás escupido?
- Ut-té siempre con sus parida, por sierto, le tengo que dejá que ehcuche una cuña qué grabáo con mi hermano.
- ¿Del tipo de música que tocas cuando hemos estado alguna vez de juerga?
- Sí, cosa asín, de lo que a mí me va..
- David, hazme caso, déjate de calorradas y si quieres ganarte la vida con eso metete en la música disco, que es la que mola y la que mueve el negocio.
La “cuña” en cuestión no era otra cosa que la maqueta de “El de en medio de los Chichos” (1.500.000 copias legales vendidas), y David el vocal de “Estopa”.
No cabe duda de que soy un cazatalentos.
Refugio en la Francia profunda
Hay castillos de los siglos XII al XVII que pueden visitarse, y que tienen una particularidad de la que adolecen los otros castillos famosos del curso alto del Loira (Chambord, Chenonceau, Cheverny, etc...), y es que en ellos vive la familia propietaria. Brissac, Serrant, Montgeoffroy, Le Plessis-Bourré, y algunos otros, conservan todo su mobiliario, ajuar, y demás artículos de la vida cotidiana de cuando fueron construidos, son como una especie de máquina del tiempo en la que podemos analizar las costumbres, usos y formas de vida de hace varios siglos, con algo de polilla en algunos casos, y con la posibilidad de cruzarse con sus habitantes por los corredores o salas. Y aprender historia con los cuadros y tapices de hechos y personajes, y con las explicaciones que dan los guías. Si no se sabe francés hay en todos ellos guías de papel en otros idiomas.
Nuestro centro de operaciones de esa región es Angers, hermosa capital del Anjou, zona en la que pueden catarse y comprarse excelentes vinos a buen precio directamente al productor con sólo parar en los “domaines” en los que se elaboran. En el centro de esta ciudad hay un pequeño hotel muy bonito, antiguo monasterio del siglo XVI, “Hotel du Mail”, en el que el alojamiento es barato (50 Euros/noche dos personas) y se puede aparcar el coche dentro del patio. Todo es muy antiguo, hasta la escalera de madera tiene varios siglos. Se organizan muchos mercados en las calles de la ciudad a base de productos típicos de la zona, antigüedades y otras cosas, creo que sería un plácido sitio para vivir.
Desde Angers se puede acceder en un par de horas a lugares como Saint-Malo -la ciudad de los piratas-, al célebre Mont Saint Michel, y a muchos otros enclaves del Valle del Loira, la Normandía y la Bretaña, a través de hermosas campiñas de exuberante verdor, sobre todo en esta época del año en que en la zona atlántica estalla la lujuriosa apoteosis de la primavera con colorido espectacular.
Es una visita recomendable para pasar varios días, en particular para españoles que vivan más arriba del Ebro, pues el viaje no llega a las 10 horas desde Barcelona, Zaragoza o Bilbao.
* Koke es mi mujer.
Fer
Sala de despiece.
Ha sido hermoso encontrarme de nuevo con los amigos y compañeros en la Sede de la OTAN, y volver a los cotilleos, chismorreos, y, como no, al papeleo, burocracia y trabajo... (iba a poner arduo pero sólo lo es a ratos).
Me ha llenado de dicha observar los primeros comentarios en mi blog, es agradable que haya gente amistosa que se tome la molestia de leerme y de opinar sobre lo que escribo, os quiero a todos y valoro mucho todas vuestras intervenciones, cuanto más largas mejor.
Fer
Queda inaugurado este pantano.
Queda inaugurado este pantano.
El comentario de hoy será sobre la excursión de ayer con mi señora y unos amigos belgas de origen español a Holanda.
En él me ratifiqué en la impresión de que los Países Bajos son los más monótonos paisajísticamente hablando de Europa, descubrí que Rotterdam es una ciudad horripilante, pero pasamos una rato muy divertido rodeados de primates (a los que se podía tocar) en plena naturaleza en un parque al Nordeste de nuestro consocio reino europeo. Y sobre todo lo pasamos bien con nuestros amigos, que es lo importante.
Hace ya dos años y medio que vivo en Bruselas. Esta ciudad está excelentemente ubicada para conocer con facilidad gran parte de Europa, pues con autopistas gratuitas y planas y con trenes de alta velocidad se puede acceder cualquier fin de semana -o en un solo día- a un radio de 500 Km. Eso incluye todo el Benelux, el Oeste de Alemania, el Norte de Francia y el Sur de Inglaterra.
Si bien, de todas mis experiencias aquí, que van desde el trabajo como diplomático en la Representación Permanente de España ante el Consejo Atlántico, la vida social -vinculada o no al trabajo, que es mucha y muy entretenida-, los viajes, la exención diplomática de impuestos para comprar cosas, hasta otros aspectos de esta aventura, me quedo sin duda y de largo con el factor humano. Aquí he conocido personas con las que he fraguado amistades de todo tipo, personas de todos los estratos sociales y profesionales, y el trato y vivencias con ellos y ellas es lo mejor de este destino en Bélgica.
Siempre son las personas y nuestra relación con ellas lo que más nos marca y determina, lo que más recordamos, o al menos esa es mi impresión.
Un abrazo a los chicos y un beso a las chicas (a las guapas en la boca [a las muy guapas con lengua]).
Fer
















