Aquí debajo está su foto con la toga y el birrete al acabar la Universidad:
Y este ha sido siempre su aspecto, con el flequillito que rara vez se quita. Dulce, tierna, cariñosa, educada, seria... mmmh... me pregunto qué tenemos en común, pero sigamos.
Con su carita de japonesita, y la miradita dulce y tierna, debajo del dibujo pone en japonés: aiko “niña de amor”. Es casualmente el nombre de la que podría haber sido emperatiz nipona.
Pero Alba es, además de humana, un vertebrado superior con todo lo que ello implica. Fue madre hace poco y este es su cachorrito que yo sostengo en la foto, se llama igual que ella:
La cara de japonesita, el flequillito, los morritos de mi señora esposa, siguen expresando serenidad y afabilidad como siempre… pero la de debajo es ahora en cambio su expresión, si no te conoce y te acercas a su bichito:
A mí no suele arañarme mucho, ni ella ni el cachorro. Puede influir que soy el padre, pero conociendo los rudimentos conductuales de los felinos superiores… no siempre me acerco tranquilo.