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Benia de Onís

Como cada año, hemos vuelto a Benia de Onís, al hotel spa que tanto gusta a mi niña. Me tiene hasta tres horas de piscina en piscina. Y con los correspondientes paseos, excursiones, comidas y todo lo que Asturias ofrece que es mucho.


No farting in Llanes

Alba en Llanes, Asturias. Viste camiseta diseñada por mí y confeccionada en Barcelona en una imprenta chiquitina.


Por si alguien quiere hacerse una camiseta igual:


Con el Rector de la Universidad de Asturias

Dos amigos y compañeros, y yo, nos reunimos el lunes en Asturias con el Rector Magnífico de la Universidad de Oviedo, por razones de cooperación profesional, formativa y asociativa.


Koke en Potes

Mi nenita en el centro de Potes, capital de la Comarca de Liébana, a la que se llega atravesando el Desfiladero de la Hermida, que surca por igual Cantabria y Asturias.


Paseos por Asturias

Alba y Koke por pueblecitos asturianos y montes aledaños; con sensacionales puestas de sol, casas de otros tiempos, carreteras perdidas, y montañas habitadas aún por lobos y osos (es cerca de los Picos de Europa). También hay otro tipo de animales como puede verse, en este caso comestibles si no eres vegano.






Vacaciones en Asturias 2015

Como casi cada año se ha vuelto ya una tradición pasar una semana en el Principado Asturiano. Nos hemos hecho adictos en concreto de Benia de Onís, donde hay un muy confortable hotel - Spá, una sidrería maravillosa, casera, y muy barata con apoteósicos menús, y lugares muy bellos pasa pasear caminando o visitar en coche.
Aquí se puede ver a Koke y a mí en la piscina (cubierta y climatizada, se llama la cueva y mi niña me utiliza como tabla de surf), el hotel, Alba con un perrito, Koke en Cangas de Onís, una tarde de merienda en el pueblo, y en definitiva imágenes de un lugar en que la mayor temperatura en julio durante la ola de calor apenas pasó de los 18 grados.








Con el gatito Merlín

Mi nenita y yo, tumbados en Asturias este verano, con Merlín, el gatito de nuestra amiga Marigel.


Felicidades, Manolo

Felicidades a mi amigo Manuel, hoy es su cumpleaños, en agosto hemos pasado ratos muy divertidos en Asturias.


Desde cualquier enfoque

Lo cierto es que Asturias es bella y arrebatadora la mires del modo en que la mires.


Actividades que fatigan

Mi niñita se divirtió, hasta saltó mucho rato en una cama elástica, pero el día antes de marcharnos en un pájaro de hierro con cien ojos de cristal (un avión, I mean). Pasó horas y horas en la piscina, yo buceaba y me colocaba debajo de ella para que pudiera surfear.



Pérfido gato asturiano

Mi niña y yo pasamos en agosto un buen rato un un pueblo de la Asturias profunda, jugueteando con este pérfido (véase cómo me muerde) pero simpático y cariñoso gatito.



Dándolo todo en Asturias

Alba Andreu y nuestra hijilla, a finales de agosto, dándolo todo en Asturias.

En Cesa, Concejo de Nava.


En Cudillero.



En Benia de Onís.





En Cangas de Onís, en el puente romano sobre el río Sella.



Menuses como este sólo pueden encontrarse en el Principado.


El Cabritillo Bartolín

Mi niña, en Asturias, fraguó una entrañable relación con el cabritillo Bartolín. Espero que a estas fechas no haya sido fagocitado por las asturianas gentes para darse un homenaje gastronómico. En todo caso, la diversión fue mucha porque como puede verse Alba Celaya hasta fue embestida por el feroz rumiante.



Marigel y Alba en Asturias

En este pueblecito de Asturias se comen las mejores sardinas a la brasa que he probado jamás, recién cogidas del árbol. Pescadas esa misma mañana, con bien de pan y bien de vino. También, como puede verse, hay una preciosa iglesia en el centro que inmortalizó Alba en una de las dos instantáneas. En la otra están alegremente abrazadas Marigel y Alba con el Cantábrico de fondo, imagino que como volverán a estarlo el próximo verano, en que tenemos visitas pendientes a San Juan de Luz, Israel, Asturias, Navarra, y otros lugares más. Algunos no los escribo porque son muy lejanos y no es seguro.



Pez de los Picos de Europa

Este enorme pez fue pescado cerca de Covadonga en 2009, y cocinado en casa de mi amigo Manuel, en Asturias, procedente de los Picos de Europa a donde llegan desde el mar. Estaba delicioso y fue convenientemente acompañado por vegetales, quesos de todo tipo y bebidas, como tenemos por costumbre con las pitanzas en que ocupamos gran parte de nuestro tiempo en tierras cantábricas.


Es fundamental, claro, disponer de un buen fuego para que el asado sea el conveniente.


La elaboración, entre otras cosas, con un buen chorro de aceite.


Y al fin, al verlo en la mesa listo para su deglución, estuvimos dudando respecto de su bautismo sobre si llamarle "El Pezón" o "El Pecísimo".


Una semana en la Asturias profunda, 2012

Acabamos de llegar de pasar una semana en Asturias (como cada año).

La gastronomía es un punto clave en el Principado; fabes, ñoclas a la brasa, lubinas, corderos asados, tortos de maíz, huevos que saben a "antes", bollos preñados; en fin, los aspectos gastronómicos darían de sí para un tratado. Pero lo importante son los impresionantes paisajes verdes y frondosos de prados y bosques, los animales que mi niña no puede ver en Barcelona como perrines, vaques, cabras, ovejas, gallinas, cachorros de gatitos, tejones, ardillas, ciervos, rebecos (en libertad los cuatro últimos), y un largo etc. Aunque para mí lo mejor de la experiencia de esta semana en Asturias, ha sido descubrir el milagro de acostarme en la cama, y quedarme dormido en el acto, instantáneamente, hasta nueve o diez horas después. Amigos, quien es asturiano habita en un paraíso, y quien no lo es, le recomiendo que visite esas tierras maravillosas como hago yo cada año. Y sí, sin duda haber estado una semana desconectado de Internet, de la televisión, y hasta del móvil, ha hecho que me sienta purificado, relajado y con una grata sensación de sosiego; y que quede claro que bromas aparte, en Asturias de todo eso hay. Pero cuando viajo por placer acostumbro a usarlo sólo si es estrictamente indispensable.

Lo mejor de todo es que mi hija ha regresado feliz, y con los mofletes colorados, como Heidi.

Sin duda ver el cielo por encima de las nubes es algo bello, difícil de superar como experiencia.


Pero nada es comparable a Alba y nuestra hijilla pateando entre animales domésticos y salvajes, los montes y bosques más recónditos de ese paraíso que es Asturias. 








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