
Dice una canción, que alguien de nombre muy largo pintó a la mujer morena. En esta foto aparecen dos morenas a cual más guapa, simpática y limpia. De izquierda a derecha; Alba -alias Koke-, mi mujer, y Sandra -alias Siringa-, una amiga. Los nicks para aludir a las personas son habituales en cierta congregación de la que Sandra y yo somos feligreses.
Para colmo, ambas van vestidas de negro, y el "selohace" -"sofà" en catalán- en que están comodamente instaladas, también es oscuro. Es en casa de Marco, no el que partió a la Argentina en pos de su madre acompañado de un primate, sino el que controla el tránsito aéreo de los aviones desde la torre del aeropuerto del Prat de Llobregat (Barcelona).
El caso es que se las ve felices a ambas, ajenas tal vez al caos reptante que lo envuelve todo en este valle de lágrimas que es el existir. ¿Cuándo te nos llevarás, Señor, para dejar de penar?
O si no habrá que irse. Este sábado, de hecho, nos vamos de crucero, a surcar las -espero que- mansas aguas del Mediterráneo a la busca de aventuras y experiencias. Entre otras cosas y lugares, tenemos previsto vistar países tan gigantescos que tienen dos Papas por kilómetro cuadrado, como el Vaticano (0.5 km - un Papa); casinos casi tan grandes como el propio país, como Mónaco; e islas casi tan grandes como el barco en el que arribaremos (Voyager of the seas http://www.cruiseweb.com/RCI-VOYAGER.HTM ), como Malta.
Veremos el film "Posseidon" antes de zarpar para entrar un poco en ambiente.
A Sandra le gusta mucho viajar, y por suerte para ella viaja mucho, ojalá nos acompañase en esta singladura, si bien, en el caso de que no zozobremos en la procelosa mar, y regresemos sanos y salvos, narraré a la vuelta lo que sea digno de mención.
Fer