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Sentarse a la mesa el 31 de diciembre

Aperitivo a la cena de Nochevieja, a base de un cuarto de kilo de angulas (de las de verdad, de Aguinaga), elaboradas según fórmula tradicional por mi propia persona con foto borrosa por la emoción; bien de picante y bien de ajo dorado, y botella de Moët & Chandon para regar convenientemente. Es un gran privilegio que a nadie más en mi familia le gusten las angulas.

Pero añoro las cocinas antiguas, ahora hasta en las casas de cuatrocientos años son vitros de convección que no admiten perolas de barro.



Sabes cómo empieza la Nochevieja

Por lo general sabes dónde y con quién vas a pasar la Nochevieja y por tanto el cambio oficial de año de la Era Común. En nuestro caso y por tener una niña pequeña los últimos festejos de este tipo han sido en casa con amigos diversos.

Se suele comenzar rodeado de buenos amigos, en este caso y entre otros de Manuel y Marigel, que ahora viven en Pekín al estar él destinado allí en la Embajada como diplomático.




Y cómo no entre otras muchas cosas con un buen vino -o más de uno- que no pueden faltar en una mesa bien surtida.



Pero nunca sabes cómo acaban las juergas, aunque se celebren en casa, y he aquí a mi señora esposa, Marikoke, protagonizando esta divertida foto tras haberse refocilado con el goce y disfrute del champagne francés al que es tan aficionada. ¿A que está monísima y divertida a más no poder?