Libros de antes para no dormir ahora

Echaré mano de tres curiosidades tres de mi biblioteca, pues es sabido que colecciono libros antiguos, y estos son de temática muy parecida y divertida -a mí me lo parece-, estas tres obras a saber:

"De masticatione mortuorum in tumulis" del pastor luterano alemán Michael Raft, publicado en 1728, trata sobre la masticación de los muertos en las tumbas y estudia las razones de ello. Era algo frecuente hasta hace un siglo ese fenómeno, y en el opúsculo se aborda ese asunto con singular perspectiva, desde el enterramiento en vida (relativamente común por aquel entonces por las precariedades médicas y sanitarias) hasta el presunto vampirismo y demás supersticiones de las mentes calenturientas...

"Los enterrados vivos y los falsos muertos: aportaciones a la creación del mito literario del vampiro"del monje dominico Agustín Calmet (Francés, obra de 1746); es una obra capital para los vampirólogos y los vampirófilos, que solemos disfrutar especialmente con este tipo de abordajes, en los que el folklore y la historia van destilándose de forma apasionante. A la hora de compilar los conocimientos sobre no muertos, visiones y fantasmas, el padre Calmet recurre a toda suerte de testimonios y documentos.

"De miraculum mortuorii" es una obra que irrumpe en el mismo terreno pero con un enfoque mas tétrico y espiritual, un pasaje traducido del latín viene a titular uno de los capítulos mas o menos así: "De como los muertos muerden el sudario en la tumba y los chillidos que emiten parecidos a los gruñidos de los cerdos cuando tiene hambre".

Tengo otra obra en vernácula (no en latín) del siglo XIX, "Despertar en la tumba" que aporta más luz si cabe a esta alegre y deliciosa materia, y trata sobre el porcentaje de enterrados vivos por aquellos tiempos en que la Medicina era muy precaria si es que se tenía acceso a ella o a los médicos, por cuanto siendo como es difícil diagnosticar el deceso, los sujetos que iban a parar a la tumba aún con vida llegan a estimarse entre el 2% y el 5% según la zona de Francia.

Y ya por hoy, felices sueños.

Viajeros y turistas

Una de las cosas que suele suceder cuando viajamos es que en ocasiones lo hacemos como viajeros, y otras como turistas. En esencia, quiero decir. La realidad muestra que todo viaje, por mero itinerario, por causa de trabajo, por estudio, por guerra -de estos últimos se celebran muchos de década y media a esta parte desde Europa, ya sea como soldado, periodista, médico... ingeniero, bombero, policía, empresario, religioso, químico, vendedor o las mil razones que sean-, o las más variadas razones, o todo "tour", tienen de ambas facetas.

Si bien, impera una de ellas en nuestros viajes por lo general, siendo así que cuando nos dirigimos a un lugar con un fin concreto, diferente de conocerlo sin más, hacemos turismo si las circunstacias nos lo permiten, pero solemos estar centrados más en la razón que nos lleva allí que en las circunstacias que acompañan el evento.

Eso es singular, pues suele darse el caso de que cuanto menos deseable sea ir a un lugar, mayores vicisitudes es posible que acompañen el trayecto. Ya nos destinen de profesor a una universidad centroamericana, nos mande la empresa a visitar a un cliente a Laos, o haya fallecido nuestro rico -lo califico de rico para que la herencia asegure que vayamos- tío Facundo legándonos un loquesea en Daguestán.

Existe también el viajero de afición, que suele encontrarse en lugares exóticos, y que busca una manera de recorrer el mundo diferente de los habituales usos vacacionales de la mayoría de la gente, convirtiéndose en un turista que viaja -sobre estos hay una interesante anécdota al final del mensaje-, como existe el turista al uso, que lo quiere todo fácil, cómodo y sin complicaciones, pero al que una tsunami, un golpe de estado o un motor de avión mal revisado convierten en el más arrojado de los aventureros.

Como hay tardes en las que salimos de casa para dar una vuelta y tardamos mucho en regresar, y conocemos lugares, personas o situaciones que convierten el paseo en una experiencia, en un viaje.

Anécdota anunciada:

Un amigo mío que vivió cinco en Indonesia como diplomático, en la ciudad de Djakarta, se desplazó en uno de sus viajes a un lugar remoto, en el que apenas había turistas, y donde podía verse a holandeses -Indonesia fue colonia holandesa hasta poco después de la SGM- y británicos -de esos hay vayas a donde vayas-, que se paseaban en pantalón corto y con sombrero de intrépido aventurero.

Mi colega, que iba de turismo sin más -ni menos, porque le picó un bicho muy chungo- observó que en un pseudobar de una aldea tenían colocado un plato con arañas bastante grandes, muertas y fritas -no necesariamente por ese orden- con un palillo cada una de ellas, expuestas a modo de tapa para ser deglutidas por quien tuviera apetito. Él me asegura que vio a un inglés comerse una, entera, la masticó y la tragó, y pasó rato, así que le llegó hasta las tripas.

Jesús preguntó a los lugareños acerca de la particular vianda que allí se degustaba, siendo informado por el dueño del establecimiento de que jamás en su vida había comido una araña ni la comería aunque le matasen, que nunca había visto comer, ni oído que lo hiciera, nadie de su pueblo, de su comarca ni aún de su país todo. Pero que la picaresca había llevado a los naturales de aquel lugar a colocar esta singular presa ante los "viajeros" germánicos de sonrosadas carnes y fría mirada que deseaban hacer "lo verdaderamente auténtico" de aquel lugar, como Delaquadra Salcedo cuando comía gusanos y similares.

Y no por burla ni maldad, sino por dinero, que mucha falta les hacía, y no teniendo mucho más que ofrecer a las visitas, idearon lo arriba expuesto,

Es cierto que la migala (tarántula gigante) se come en Sudamérica por los indios, pero es que la migala es tan desmedidamente grande que a mí, que me dan mucho zúto las arañas, no me parece ni araña siquiera, casi es más una centolla. He visto a Rodríguez de la Fuente comerse las patas de una y ni siquiera daba "cosa". Pero las que contaba mi amigo sí, esas daban mucho yuyu.

Fer

Ich bin kein* Berliner

Koke "Über den Tor".

El finde del 7, 8 y 9 de los corrientes –abril es un mes corriente y anodino- hemos coincidido en Berlín Manolo, Ruben, yo y, sobre todo, nuestras respectivas esposas. Ha sido fascinante comprobar que esa ciudad, tan extensa como París, Moscú o Londres (con ligeras diferencias en cada caso) tiene la tercera parte de habitantes, y ello la convierte en un lugar irreal, con escaso tráfico por sus amplias avenidas, inmensas explanadas, enormes y frondosos bosques caducifolios en el centro de la ciudad, amén de la arquitectura tradicional de la ciudad y de los nuevos edificios nacidos de la remodelación fruto de la unificación de Alemania y la subsiguiente recuperación de la capitalidad federal, así que ya no es necesario el “ich bin ein Berliner -pretendió decir 'soy un berlinés' aunque la cagó un pocito-”, de JF Kennedy, por eso el “kein” del título da el sentido contrario.

En la foto aparece Koke, al atardecer, “sobre” la puerta de Brandemburgo, de la que nace la más célebre avenida de Berlín, la “Unter den Linden” (“Bajo los tilos” en alemán), de ahí el juego de palabras “Über den Tor” (sobre la puerta), pues el careto de mi churri está sobre la celebérrima puerta debido al ángulo de la foto.

Arquitectura art Decó, edificios con cicatrices de la última guerra civil europea, bosques y parques inmensos, gastronomía tradicional… y un cierto clima de nostalgia, de melancolía, sazonándolo todo, pues flota en el ambiente la sensación de que los disparatados desvaríos de la mente de un lunático arrebataron a esa gran urbe un papel que le habría correspondido en la escena mundial, similar al de otras ciudades citadas más arriba.
Muy recomendable desayunar aquí hasta jinsharse de comé al filo del medio día por un precio módico, y darse por nutrido para el resto del día:
He aquí el descomunal e inacabable Frühstück (desayuno):
Buffet por dos mil calas hasta reventar, en el número cinco de la Unter den Linden, el corazón de la ciudad, en un lugar señorial y barato y a tiro de cerbatana de todas las cosas interesantes de la metrópoli.
Fue un gozo que nos anfitrionease un lugareño que trabaja en la emabajada bilateral. A partir de esta fecha es el mejor momento para ir, pues, por ejemplo, la mujer del lugareño, Juan Carlos de nombre, se fue a España y lo dejó allí sólo los cuatro años de su destino, pues ella es de Sevilla, y en Berlín es normal "disfrutar" de veinte grados bajo cero en invierno.
Fer

Rubén y yo en misa de ocho... pasadas.

Bailando con Ru



Esta entrada está dedicada a Josep Lluís (Luzbel), a quien debo la música de fondo de este blog: "Variaciones al piano sobre el Canon en D de J. Pachelbel". Aunque te hayas ido, te quiero y te deseo lo mejor, maricona.

Bien, sí que eran las ocho, o pasadas, seguramente, pero el caso es que aquella madrugada no logramos congregarnos ocho feligreses, éramos, en realidad, algunos más (más de veinte, de hecho). Y como no éramos ocho, pues en lugar de ir a misa de ocho nos fuimos de farra.

Esa foto está tomada hace año y medio por un buen amigo que me encontré por causalidad este domingo -26 de febrero- por la tarde en el aeropuerto de Barcelona, al que fui a recoger a otra buena amiga que llegaba de España... ups, de Madrid. Ella se hace llamar Teresa, como la célebre mística albanesa que está a las puertas de la santidad (la mística, no mi amiga) por su tarea apostólica desarrollada en la India. Él, empero, se hace llamar Luzbel, y vive ahora en la República de Andorra, feliz y tranquilo según nos hizo saber.

Luzbel vino a verme a Bruselas en aquella ocasión, y cenamos -mal-, bailamos -mucho-, y bebimos -más, si cabe- en un tablao flamenco de la Rue de Blaes. Tiene güebos que un catalán vuele hasta el Benelux para pasar una velada en un tablao flamenco -no flamenco de "Flandes", sino flamenco andaluz-. Hubo momentos delirantes durante los que los rituales de danza adquirieron (como puede verse en la foto) grandes entrega y pasión, rozando el desenfreno, en los que Rubén -un amigo mío de Burgos que vive en Granada, pero que trabaja para la UE en Bosnia Herzegovina- y yo hicimos gala de... sin más. Hicimos gala, eso es todo.

La cuestión es que a la hora en que está tomada esa foto había gente en misa, y eso me hace preguntarme si ellos irán al cielo, y Rubén, Luzbel y yo (y todos los demás de la juerga), tendremos que pasar un eón entero en el Purgatorio.

Fer

PS. He escrito "causalidad", no me he equivocado.

¿Cómo lo haces?

Te desplazas a través del tiempo y del espacio, viajas, vuelas, a velocidad inaccesible para la mente, tan deprisa que no hay manera de comprenderlo ni de asimilarlo. Opino a que es debido a que, en realidad, estás inmóvil, estás siempre en el mismo lugar, de este mundo, o de la forma en que percibimos este mundo.
Sí, creo que siempre estás en el mismo sitio, en todas partes, eres todo. No sé si siempre has sido todo, tal vez ya estabas en todas las cosas cuando aún no podía recordarte, y quizá, lo que me inspiran los que no sienten por ti lo que yo siento, esa especie de conmiseración, carece de lógica, porque tal vez todos sentimos lo mismo, y es posible que existas para todos, que todos te llevemos dentro de nuestra alma. Tal vez eres y significas lo mismo para cada ser, pero tal vez cada cual te ve con un aspecto diferente.
Pero no estoy seguro de que tú conozcas la manera en que subyugas a quienes se cruzan en tu camino, porque es que ni siquiera creo que los demás existamos, es tal el sentimiento que produces que se diría que sólo ese sentimiento existe, pues es el más intenso de cuantos pueden darse, y vivimos, quienes creemos vivir, sólo para sentirte.
¿Sentir algo por ti, o sentirte a ti?, ¿estás dentro o fuera de mí?, ¿formas parte de mí o eres realmente otro ser?, a veces me lo pregunto. Sin saber siquiera si vives o mueres, si eres material o inmaterial, si eres real o te he soñado, siento por ti lo mismo por mucho tiempo que pase, y estás junto a mí y te siento lejos, y estás infinitamente lejos y te noto en mi corazón, y es eso lo que me hace sentirte sin necesidad de que existas, o aunque ya no existas, o aunque ahora seas diferente y no te parezcas en nada a cuando llegaste a mi vida.
O quizá tú llegaste primero, y después llegó la vida.

Hasta setenta veces siete



Tú que juzgas a tu prójimo, acércate al confesionario y dime de qué te acusas... te escucho.


Lumen

El noble y digno ejercicio de una canonjía.


Tras varios meses sabáticos posteriores a mi regreso de Bruselas, donde he ejercido una canonjía en la Representación Permanente de España ante el Consejo Atlántico (Embajada de España ante la OTAN, pa' breviar), desarrollo ahora tareas de corte parejo en la hermosa ciudad de Barcelona, que es, tras París, el lugar más hermoso de cuantos conozco.

Hago acto de presencia pues durante unas horas en un bonito despacho con una mesa muy grande y aparente, a diez minutos de mi casa en metro o quince caminando, y ejerzo responsabilidades y actividades varias -hasta las catorce horas del mediodía- que oscilan desde la ingesta de cafeses con su chorrito de orujo en el bar, visitas al barbero -que es un maestro-, paseos por la web desde mi computadora, y algún que otro trabajo burocraticoadministrativo de mayor o menor relevancia o complejidad según el caso. Las más de las veces relacionados con el Ayuntamiento, la Generalitat y otras instancias que piden las cosas más insospechadas.

Espero estar mucho tiempo en esta ciudad, porque a Koke le gusta mucho, y porque su barrio de l'Eixample es uno de los lugares más placenteros que existen para vivir y pasear. Pero es probable que en un par de años vuelva a algún país extranjero a ejercer otros cometidos asaz canónjicos, ya sea en el ámbito de la diplomacia, como en Bruselas, o en algún Cuartel General internacional, o, acaso, en un lugar que me gusta mucho: la escuela de Inteligencia la OTAN en Oberammergau, al Sur de Baviera.

El caso es que los más de cuatro años que pasé en Bruselas, y pese a que durante aquel tiempo mis inquietudes se centraban en organizar y protagonizar viajes, excursiones, cenas, juergas y demás desvaríos, no debí hacer mal mi trabajo, pues mi ex jefe, el embajador Benavides, me envió tras mi partida una hermosa cédula por la que me concedía, ahí es nada, la Real Orden del Mérito Civil, a la que ahora me honro en pertenecer, y que hasta puedo lucir de militroncho, tal como me autoriza el BOD número quince de este año (pag. 893 para los viciosos).

Es simpática la parrafada escrita a mano por el Embajador - Secretario de la Orden (de barrocos apellidos), la recargada prosa en que el documento está redactado, la firma de Nuestra Majestad, pero, lo más divertido de todo, es la firma de puño y letra de Moratinos. Reconozco que no es un ministro que me entusiasme, y va el pobre y me da una distinción de tan alto rango... si no fuera porque él no sabe que yo existo me conmovería.

Fer

Amanecer

Avec Koke

El diecisiete ha sido siempre mi número favorito, y hoy, dieciocho de febrero, hace diecisiete años que estoy con Koke, esa fecha amaneció para mí.

Es probable que de entre la fauna que visita los blogs, lee y escribe en ellos, expone sus vivencias a la pública curiosidad, o husmea en las de otras personas, Koke y yo seamos la pareja que más tiempo lleva unida, o de las que más, al menos de entre los diocesanos que por aquí deambulan y que yo conozca.

El dieciocho de febrero de mil novecientos ochenta y nueve hacía algo más de medio año que conocía a Koke, pero ese día dejaron de procesar igual mis funciones cognoscitivas, dejé de ser el mismo, dejó de interesarme todo lo que siempre me había interesado y que no eran pocas cosas. Salvo Koke. Empecé a vivir para ella. Inicié un noviazgo -sólo unilateral el primer par de meses, que hay que decirlo todo- que se convirtió al llegar la primavera en una relación plenamente biunívoca.

Desde el verano del ochenta y ocho del pasado siglo pasé medio año enamorado de ella, pensando que era imposible que algún día la tuviese, Koke me parecía inalcanzable, me limitaba a soñar una vida a su lado. Pero tras el dieciocho de febrero, y tras el primer beso, y cuando ya éramos novios (each other, quiero decir, no sólo yo de ella), seguía flotando por mi en derredor un aura de incredulidad, de irrealidad. Lo que me ocurría entonces era diferente: sencillamente no podía creerme que estaba con ella.

Parecía atenuarse todo lo que los sentidos me ofrecían y que no procediese de ella, notaba al caminar que entre el suelo y yo faltaba algo, percibía al mirar que un halo translúcido lo nublaba todo, miraba absorto los amaneceres tras largas noches en vela cuando no la tenía cerca, porque todos los amaneceres se llaman como ella, y porque aquella primavera del ochenta y nueve yo no vivía en este mundo.

A veces, leyendo el cuento "El jardín del Montarto", he creído evocar aquellas sensaciones, visitas furtivas a otros universos que están en este.

Y le olía el pelito, y le acariciaba las manitas y su carita blanca, y le escribía cartitas cursis hasta el paroxismo con mi pluma –la M 149 que cito cuatro entradas más abajo-, y ella esperaba a que yo llegase, y cada vez yo dudaba si ella iba a estar, y me preguntaba cuánto iba a tardar en cansarse de mí.

Lo cierto es que, multimillonario como soy... en defectos, y atesorando un exiguo puñado de virtudes, sorprendentemente me sigue aguantando (bué, y yo a ella XDDD), y espero que así sea, como dice el Salmo veintitrés, "hasta el último día de mi vida".

Sobre lo que Koke me hace sentir no me tomo la molestia de perderme en devaneos, eso ya lo han hecho muchos poetas, y, si alguna conclusión he sacado de leerlos es que, si se puede explicar, no es amor.

Escrito en la noche clara del dieciocho de febrero de dos mil seis, diecisiete años después, escrito al Alba, con tiempo fuerte o flojo, de levante o de poniente, en cualquier circunstancia, porque antes de la aurora sólo hay oscuridad.

Fer

PS. He querido hacer un homenaje a todas las personas que no recuerdan bien a veces el nombre de Koke y lo alteran ligeramente, las variaciones son siempre hermosas y divertidas.

Eshma y Belma

De mayo a noviembre de 1999 estuve en Croacia, Bosnia-Herzegovina y otros lugares de los Balcanes formando parte de un equipo de cinco personas, un "CIMIC", cuyas funciones eran, bajo la cobertura de la OSCE en infraestructuras, y de la OTAN para la protección, ayudar a reinstalar a los refugiados y desplazados de guerra, y colaborar en la reconstrucción de las instalaciones en las que las personas que regresaban a sus casas, debastadas por la guerra, tenían que tratar de reiniciar sus vidas, sólo que, ahora, de una forma muy diferente a como todo era cuando se fueron.

La intérprete, Sabina, musulmana no practicante, era pieza clave en nuestro trato con las autoridades locales y con las gentes a las que íbamos a visitar en las "opstinas" (lo que aquí llamamos concejos, o barrios), ya que mi equipo mediaba entre las ONG,s, los ayuntamientos, ayudas privadas, FAS,s de diversos países que contribuían con sus medios a reconstruir infraestructuras, etc...

En la foto de esta entrada estoy repartiendo juguetes a las niñas del colegio de Nevesinje, una pequeña ciudad serbia de la Bosnia central en la que coordinamos muchos trabajos de reconstrucción, un lugar en el que el tiempo parece que se detuvo hace varias décadas a tenor del aspecto que todo ofrece.

No siempre eran tan gratas las imágenes, pues, pese al tiempo transcurrido desde que la guerra se detuvo (porque no terminó, sino que se detuvo), las fachadas en los pueblos y ciudades siguen ametralladas, y, en ocasiones, al llegar a una casa a la que la familia había regresado, no sólo había problemas de falta de agua, de que las autoridades croatas no diesen educación a niños serbios (es un ejemplo que vale para los tres bandos), o que todo estuviese desmantelado. Lo más impactante es que primero regresaban ancianos y perros, muchos perros, que pasaban varios meses pisoteando el terreno, y sólo cuando estaban seguros de que no quedaban minas, regresaban los niños y los jóvenes -los que estaban vivos tras la guerra-.

En un campo de refugiados conocí a una chica de treinta años llamada Shamira, bosnia musulmana, cuyo marido había muerto en la guerra. Su único patrimonio eran los juguetes de sus dos hijas (Eshma, de un año, y Belma, de dos años y medio), el cuarto de nueve metros cuadrados que la opstina le dejaba, y un "Sagrado Corán" escrito en árabe, lengua que desconocía por completo. También tenía una foto de su marido.

Para quien no lo sepa, y al respecto de las edades de las niñas, la guerra en que murió su marido se detuvo cinco años antes de que naciese la mayor, Belma, a la que, por cierto, era necesario operar al año siguiente de irme yo en Sarajevo, de una malformación cardíaca grave. Una de las misiones más delicadas de las visitas a aquel campo de refugiados era intimidar a los hombres para que no forzasen a las mujeres en general, y a Shamira en particular, a prostituirse.

Otro dia colgaré alguna foto de alguna de las dos niñas, hoy no me apetece.




En en un cole serbio


Fer

El Duque de Alba

Koke en Gante


Alba, hace un par de años, con la torre del Carillón de Gante detrás, su reloj suena muy lindo al dar las horas.

Es más o menos conocido que el Duque de Alba se hizo tristemente famoso entre los flamencos (u holandeses, pero en particular los belgas de habla neerlandesa) por lo cruel que fue la época en que, aquella antigua provincia española, estuvo sometida por los Tercios de Flandes, al mando del noble susodicho.


Se suele decir que en Bélgica no se amenaza a los niños que no duermen o no comen con el “Coco”, sino con el Duque de Alba, y existe un bar llamado “Le Roy d’Espagne” en la Grand Place de Bruselas -probablemente la plaza más bella del mundo*-, de cuyo techo cuelgan nuestros antiguos soldados.


Brujas y Gante son dos ciudades particularmente pintorescas, mucho más hermosas que la capital federal, y Gante, además, está a escasa media hora de Bxl, por lo que Koke y yo solíamos ir –hasta hace unos meses hemos vivido en Flandes- con frecuencia. En Gante hay menos turistas y más tranquilidad, peeeeero, hablan mal el francés, pues son flamencos, y, en cierta ocasión, el consuno de una serie de factores trajo como consecuencia una divertida anécdota:


Koke reservó mesa en un bonito restorán de la ciudad (cuna de Carlos Quinto), típicamente decorado, que por un lado da a una calle medieval y por el otro a uno de los canales. Al telefonear, mi churri no dijo su apellido, “Andreu”, porque la “e” y la “u” son jodidas de pronunciar en francés y, en particular, si te manejas con flamencos con su tradicional antipatía hacia la lengua de Molière, así que reservó la mesa a nombre de “Alba”, de sencillo deletreo (y además es que Koke se llama Alba).


Al entrar aquella tarde con nuestros amigos en el local, nuestras voces y aspecto español indignaron a quienes allí nos recibieron, que nos indicaron que la broma no tenia ninguna gracia, que no les parecía tolerable que unos españoles hubiesen reservado una mesa a nombre de “Alba”, que eso era como ser alemán y reservar mesa en Tel-Aviv a nombre de “Hitler”.


Para solucionar la situación y desfacer el entuerto, Koke mostró su carnet de identidad (el carnet belga) en el que podía verse que, en efecto, mi mujer se llama de nombre como el duque de tan nefanda memoria entre los flamencos.


La reacción fue aún peor, el camarero se echó las manos a la cabeza y exclamó en neerlandés: “¡En España ponen 'Alba' de nombre a las niñas!”.


Pero en fin, al cabo de poco todo quedó resuelto, y desapareció cualquier atisbo de sospecha de mala fe tras una amigable charla. Supongo que era un lugar, o un sujeto, particularmente sensible, o tal vez demasiado apegado a los estereotipos, o acaso un hombre falto de cariño, que, como sabemos, es la falta de cariño lo que llena los bares.


* La Grande Place (o Grote Markt) de Bruselas, cuando una vez al año forman una alfombra con flores:




El ayuntamiento más bonito y la obra civil gótica más alta del mundo:



El factor oscilante en la inteligencia emocional

Con frecuencia se hace referencia a lo que se viene en denominar "inteligencia emocional", siendo así que no existe, a diferencia del CI para la inteligencia (genéricamente hablando) sin más, un baremo para medir dicha característica, sino libros a espuertas y opiniones a miríadas sobre esa peculiaridad que se atribuye a los humanos, y que se tiende a disociar claramente del coeficiente intelectual, para cuyo cálculo sí existen métodos más o menos eficientes y objetivos.

Pero lo que más podría llamarnos la atención es un detalle clave que parece pasarnos por alto cada vez que abordamos el asunto de la "inteligencia emocional", y es el hecho de que, como tal –emocional-, ha de estar necesariamente supeditada a oscilaciones, de modo y forma que no siempre tendremos la misma -en cantidad o coeficiente si, llegado el caso, se pudiere medir-, ni su esencia será igual. Pues son muchas las emociones que nos sacuden a diario en el devenir de nuestro tránsito por este valle de lágrimas que es la vida. O por este paraíso de placer, gozo y desenfreno, según el caso.

Una amiga me dijo en cierta ocasión que, bajo su punto de vista, esa particularidad no se refiere tanto al control de los estímulos, sentimientos, emociones... cuanto a la capacidad y habilidad de discernir de qué tipo es cada uno de ellos, esto es, no tanto que seamos dueños de nuestra emotividad, sino capaces de discernir qué cosa estamos sintiendo y en qué grado.

De igual forma que la madre siente un amor hacia su hijo que es distinto del que siente hacia su hermano, de igual modo que, ante una misma situación que nos perjudica en el orden que sea, sentimos mayor o menor indignación en cada momento y/o circunstancias, y lo atribuimos a factores exógenos que nos hacer percibir y/o reaccionar de manera diferente.

No es así el coeficiente intelectual, que, en general, ni fluctúa, ni sube, ni baja ni cambia, y nos acompaña en su grado y nivel durante toda la reencarnación sin sufrir grandes -ni pequeñas- oscilaciones.

Echo pues a faltar el estudio de ese elemento que acompaña la tan de moda inteligencia emocional: su posibilidad de ser algo oscilante en función a las situaciones internas y externas que operen en nuestra psique.

Fer

Meisterstück 149

Montblanc Meisterstück 149

Algunos de los amantes de la escritura gustan de servirse de una pluma estilográfica para componer en papel lo que la mente les dicta. Pocas cosas más gratas que deslizar el trazo del plumín sobre el papel con una resma delante, borrando aquello en lo que nos equivocamos, retocando, añadiendo, eliminando, y comparando la letra que tenemos escribiendo con pluma, con la que obtenemos al bolígrafo. No son pocos los escritores célebres que usan aún, o ya, o siempre, la pluma para escribir.

Amén de utilizarla para firmar documentos importantes, como hacen tantos abogados, notarios, médicos, e incluso lampistas, que también he conocido el caso.

Como las Harley Davidson entre las motos, está entre las plumas la madre de todas ellas, la Meisterstück 149, de la firma alemana Montblanc, hela aquí:

http://www.fountainpen.de/c-montblanc-meisterstueck-149.htm


Es célebre esta herramienta entre la fauna de los amanuenses hasta el punto de que tiene un determinado protagonismo en la novela “La sombra del viento”, la mejor que he leído en los últimos años, del español Carlos Ruiz Zafón. Amores y desamores, cuadros costumbristas, retazos humorísticos de gran genio, intrigas, misterios, todo se entremezcla en ese libro, cuya acción transcurre en Barcelona (la Bcn de hace tiempo), donde pueden ser visitados algunos de los lugares que en él se citan.

El caso es que esa pluma, la que da título a este opúsculo, me ha gustado mucho desde siempre, y el escritor le da, como digo, cierta importancia a la que aparece en las páginas del libro, atribuyendo su propiedad –en el pasado- a Víctor Hugo, y acabando la novela, en la página quinientos setenta y cinco, con estas últimas palabras inclinadas (quien no conozca aún la novela puede saltárselo):


Para mi amigo Daniel, que me devolvió la voz y la pluma.
Y para Beatriz, que nos devolvió a ambos la vida.

Pues bien, se da la curiosa circunstancia de que en todo el libro, fuera de ciertos desfases de fechas que el autor ha reconocido y que no restan ni un ápice de encanto a la obra (da igual si por edad fulano pudo o no ser padre de mengano), sólo hay un error de ortografía, y es en las páginas cuarenta, y noventa y cuatro (hablo siempre de la versión del libro que no es en rústica), en ambas puede leerse la palabra “Meinsterstück”, erróneamente escrita, con esa sorprendente ene de más, sorprendente procediendo de un escritor tan fabuloso (para mi gusto y pese a que imita en ciertos aspectos a Eduardo Mendoza) como es Carlos, o en una obra que ha sido traducida a tantos idiomas y de la que se han vendido tantísimos ejemplares.

Cuesta entender que nadie haya notado el error antes de que el libro llegase a los talleres de imprenta.

Pero vaya, también es raro que yo sea tan pejigueras de haberme dado cuenta.

Fer

PS. La palabra “pejigueras” no aparece en le diccionario de la RAE.


PS. 2 Una visión sobre este asunto:

Azul de los mares del Sur

Del amor y la razón

Procedente de una intervención mía en la Sagrada Iglesia de la Mensología (de la que me honro en ser devoto), y más en particular, de su diócesis conocida como Giemotion:
El amor, el profundo y verdadero, el que nos vuelve locos y nos conturba y perturba el alma, el que es para siempre, el que nos acompaña a la tumba, ese ni hay que ganárselo, ni hay que merecerlo, ni es justo, ni se ajusta a patrón alguno que tenga que ver con nada cabal.
Te enamoras a pesar tuyo, a veces muy a pesar tuyo, y te enamoras ya te corespondan o no te correspondan, y sigues enamorado aunque te dejen, o aunque la mujer que amas te odie y te desprecie.
Sabes que estás enamorado cuando no puedes evitarlo, y nada tiene que ver lo que te trabajes o merezcas. Un día descubres, tal vez con horror, que sientes algo por alguien, algo que sabes que va a marcarte para toda la vida. Es más, si te enamoras de una mujer antes de que sea tu novia, es mucho más difícil que la consigas, porque el amor abotarga los sentidos y las cualidades.
Puede el amor permanecer latente en nuestro corazón por el paso de los años tras la ruptura, o tras el desdén, pero traicionero nos visitará en sueños, o nos asaltará al cruzarnos con ella o con él pasados los eones, y nos hará sentir un latido insidioso que nos hará recordar que aún queda algo.
El ser humano no suele cometer la torpeza de enamorarse de alguien inaccesible, salvo casos de enajenados como aquél pobre muchacho que se enamoró de Marisol en los setenta's del pasado siglo. Suele existir una intuición de que podríamos ser correspondidos cuando nos enamoramos. Pero no siempre se llega a buen puerto por la razón que sea, o sí se llega, pero a veces luego se rompe. Haya o no relación, y sea la relación del tipo que sea con la persona amada, nos queda una secuela, para siempre, si es que hemos estado enamorados de verdad.
Y todo lo que rodea al amor es bien distinto y bien ajeno a trabajos, justicias y merecimientos, que el amor es egoista por definición, celoso, susceptible, suspicaz, exigente... si no, no es amor, será afecto, amistad, cariño, otros... pero no amor. Amor de pareja, amor de enamorados.
El amor, si algo nos produce, es dolor, y esa es justamente la manera más clara de saber que es amor lo que tenemos entre manos, el hecho de que nos hace sufrir de una o de otra forma. Por no tener a nuestra amada aún, o por no tenerla ya, o por miedo a perderla, o por miedo a que nos ame menos que nosotros a ella, por dudas, por celos, por añoranza, por...
Y todo lo que te gustaba e interesaba en la vida queda relegado a un segundo plano, o a ningún plano, y se altera el sueño, el apetito y hasta los sentidos.

Schwartzwald

Hace tres semanas visitamos la Selva Negra de Baden-Würtemberg, al Sudoeste de Alemania. A partir de la ciudad de Freiburg http://www.freiburg.de/ la carretera discurre ya por bosques frondosos con manto de helechos, serpenteando por curvas, subidas y bajadas para ir introduciéndonos en una zona profunda del país, no sólo por lo salvaje, exuberante y pintoresca, sino por el hecho de que allí, es difícil encontrar personas que hablen otro idioma que no sea el alemán.
Pero eso no constituye un problema por la amabilidad de aquellas gentes, y es debido, en gran parte, a que, si bien es una de las zonas más turísticas de nuestro consocio germano, la práctica totalidad de visitantes son de otras zonas de la misma Alemania.
La gracia de visitar esa región es pasar la noche en una de las muchas zimmerfrei que pueden encontrarse. Casas tradicionales, de madera, decoradas con flores, en las que algunas habitaciones son habilitadas de manera muy confortable para acoger huéspedes.
La sensación todo el tiempo es de tranquilidad, de sosiego, de belleza, de limpieza… tal vez extrema, porque en tres días no vimos ni una sola colilla o papel en el suelo en ninguno de los pueblos a los que fuimos.
Las noches eran relajantes y placenteras, y, el sábado, cenamos en Todtmoos
http://www.todtmoos.de/servlet/PB/menu/-1/index.html (está en varios idiomas), en el corazón de la región, en un restorán en el que un abuelete tocaba la cítara (el instrumento de “El tercer hombre”), y una "walkiria" de doce arrobas ataviada con el traje regional interpretaba canciones clásicas regionales. No, “Tomorrow belongs to me” no la cantó, eso es de la película “Cabaret”.
Los hechos a destacar son, justamente, las zimmerfrei en las que nos hospedamos. De la segunda, particularmente pintoresca y cuyas habitaciones eran muy confortables –con todo y su ducha- y con vistas espectaculares, y con un desayuno copioso típico de la región, el matrimonio octogenario que la regentaba nos trató como si fuéramos de la familia, y, al irnos, se quedaron los dos en la puerta un rato largo sonriéndonos y saludándonos con la mano (no, del modo ese no, eso está prohibido allí), hasta que el coche desapareció en la lontantaza con nosotros dentro, y nos cobraron por todos los servicios dieciséis Euros por persona. Espectacular en los tiempos que corren. Un viaje recomendable.
La otra cosa singular es que ese fin de semana teníamos previsto ir a Praga, a unas ocho horas de Bruselas, pero acabamos en este otro sitio. Pero he aquí que mi amigo Sergio (vino con Koke y conmigo) conoció en el bar del pueblecito a una hermosa habitante de Praga que allí trabajaba, y con la que entabló una corta pero intensa amistad. Muy intensa, de hecho. Por si fuera poco, el pueblo de la última noche, el de los abueletes encantadores (él, por la edad es evidente que vivió un pasado similar al de nuestro actual Papa, pero qué le vamos a hacer), se llamaba Präg.
Son singulares coincidencias. A mí en las casualidades me cuesta creer.
Desde Barcelona no está lejos la Selva Negra para pasar unos días, y en el itinerario se puede también conocer Suiza y Alsacia, con ciudades tan hermosas como Colmar http://www.guiarte.com/colmar/ que está a escasos km. de Freiburg. Allí elaboran excelentes vinos:

El crepúsculo

En mil novecientos ochenta y dos, un grupo de una docena de amigos borrachos, en Calafell (Tarragona), en la tarde de San Juan, fuimos a la playa a ver la puesta de Sol sobre la límpida línea del horizonte en las aguas del Mare Nostrum. Nos pareció romántico... y prometedor.
Pero el Sol se puso sobre unos apartamentos que no podían ser más cutres.

Alguien dijo de volver de madrugada para ver amanecer sobre el mar, nadie contestó y hubo un largo silencio, la frustración de la "puesta de Sol sobre los apartamentos" había sido devastadora. Mi amigo Rubén se echó un pedo y todos nos reímos. Rubén tiene esos golpes.

Esa noche grabamos unas psicofonías, también en la playa, pero Rubén no lo puso fácil. Casi todo el material grabado fueron proctofonías.

Al amanecer yo estaba en el coche con una chica que se llamaba (supongo que se seguirá llamando) "Mariajo", de María José. Ella estaba en cueros y yo la tocaba y eso.

No me fijé por dónde salió el Sol.

Efemérides y refugios.

Hoy es cinco de mayo, un día importante para mí, todos los cinco de mayo lo son, qué más da porqué, todos tenemos días importantes en nuestras vidas, onomásticas, santos, aniversarios... efemérides de todo tipo.
A veces recordamos de forma intensa, o entrañable, o desgarradora, o maravillosa, o triste, o feliz, o del modo que sea, cosas importantes que ocurrieron en nuestras vidas, y que, en la mayoría de los casos, no se repetirán.
La mayor parte de las cosas importantes en mi vida tienen que ver con Koke, si bien, no todas, lógicamente, pero creo que es bonito hacer de nuestro pasado historia, historia hermosa, construir en nuestra memoria -hasta tanto el Alzheimer o un golpe en la cabeza no nos separen de ella- un refugio en el que guarecernos de cuando en vez, un lugar íntimo y único en el que sacar brillo, limpiar, ordenar, cuidar... todo lo que nos hizo felices para rememorarlo, revivirlo y disfrutarlo, donde cobijarnos como si no fuésemos prisioneros de este presente cuya duración es infinitamente corta y que pasa a tanta velocidad, como una rebeldía contra el paso del tiempo.
Y un lugar también, ese refugio de nuestro pasado, en el que tratar de restaurar, arreglar, aprender de... lo que nos hizo desdichados, lo que hicimos mal, lo que nos hicieron mal. Quizá lo más duro de recordar es lo que hicimos mal a otras personas, sobre todo si hay o ha habido afecto del tipo que sea con ellas.
Tal vez en ocasiones, una celebración puede no ser necesariamente algo bueno, sino algo que nos hizo aprender, aunque fuese sufriendo.
Fer

Millau, la madre de todos los puentes

Al acabar las vacaciones de semana sacra, o ilíaca, o sagrada, o como se diga, Koke y yo volvimos de Barcelona a Bruselas a traves del nuevo viaducto de Millau, que está a 360 metros de altura sobre el valle de Lot, siendo así que la Torre Eiffel, de estar colocada debajo de la autopista, debería ser cuarenta metros más alta para rozar con la antena la parte de abajo (de la autopista).
Es el puente más alto del mundo, y la sensación de ir en coche sobre él es la misma que ir en avión:





Más información aquí: http://www.viaducdemillau.com
 
En algunas de las fotos no se ve el fondo del valle porque cien o doscientos metros por debajo del viaducto hay... nubes. La música de fondo es muy bonita. Está a unas tres horas (o y pico) de Barcelona y es un hermoso lugar de la Francia profunda para pasar un finde.

Preocupaciones

Nieva del copón en Bélgica, y lo hace también (nevar) en España.

El fin de semana próximo (4, 5 y 6) voy en bión a Barcelona, y me da miedito de que se suspendan o desvíen vuelos u ocurran cosas por el estilo, por si fuera poco dice el parte que a partir de mañana la cosa va a enchunguecer.

Cómo me acojona pensar los "fresquita" que estará mi casa de Barcelona hasta que empiece a funcionar el calefascismo, que por otra parte es nuevo -individual-, y su manejo constituye para mí aún el más críptico de los misterios.

Estas cosas me preocupan en la tarde de hoy.

Los viejos rockeros se reencarnan

Recientemente he asistido con Koke a un concierto de uno de los más célebres cantantes flamentos, belga pues, y por tanto poco conocido, que es el sino de los súbditos del “Rey de todos los belgas”. Pues es sabido que el libro “Belgas famosos” consta de pocas páginas y menos lectores, esta es la web de Helmut Lotti:

http://www.helmutlotti.be

Helmut empezó su carrera musical a los ocho años de edad imitando a Elvis Presley, dándose la circunstancia de que está dotado con una voz prodigiosa.

Canta en una docena de idiomas canciones de casi todas las partes del mundo, en ruso, hebreo, suajili, italiano, español, francés, inglés, etc... es jóven, creo que tiene 35 años o así, actúa fundamentmente en Alemania, Bélgica, Holanda y pocos países más de esta zona de Europa, puede verse en el calendario de actuaciones de su web:

http://www.helmutlotti.be/index2.htm

Lo entrañable de sus espectáculos es la divertida forma en que se trata con sus cmpañeros músicos y del coro y el toque humorístico y simpático que da a todo lo que hace, cantando por ejemplo, en español “Bésame mucho” en un determinado momento, agachado ante el público, para que las fans puedan acercarse a darle besos (en la cara) y entregarle flores u otras ofrendas.

El caso es que de los miles de imitadores que Elvis ha tenido desde que desapareció –simulando su muerte-, es Lotti el único que borda su voz, hasta el punto de haber publicado un disco en el que canta algunas de sus canciones, este en conctreto:

http://www.helmutlotti.be/index2.htm

Ahí puede verse su afición por el de Tennesse, y de qué forma recorrió su hábitat en el Sur de EEUU para conocer a fondo las esencias del Rey.

La afición por Elvis de Helmut hace que incluso alguna canción de otros países o artistas, la interprete descaradamente con la voz del Rey del Rock.

Su forma de bailar es también la más lograda a la hora de imitar al ídolo de la legión de elvíticos memphinianos de todo el mundo entre los que me cuento.

Neuschwanstein


Neuschwanstein (La Peña del Nuevo Cisne)
En agosto de 2004, Alba y yo hicimos una turné por el Sur de Baviera, el Tirol, Liechtenstein, Suiza y la Saboya francesa.

Tras conocer Oberammergau e Innsbruck, pueblos de beldad (de veldad de veldad) inmarcesible, acudimos a visitar del celebérrimo castillo de Neuschwanstein (La Peña del Nuevo Cisne, en español), el más pintoresco de la Germania toda, visitable aquí:


http://neuschwanstein-country.net/ludwig/pres-kini-sp/sld018-sp.htm

La ascensión hasta el monumento susodicho fue efectuada por medio de un carro tirado por dos caballos, para aportar, si cabe, mayor romanticismo a la excursión, e incluso optamos por sentarnos en el pescante, junto al führer (conductor en alemán) del vehículo.
El marco boscoso rodeado de montañas circundadas de lagos, el vetusto medio de locomoción, el castillo con su fascinadora historia acerca de un rey loco, Ludwig IIº de Baviera, y su decoración basada en episodios de la ópera wagneriana... todo se conjugaba para que mi amada esposa y yo viviéramos un intenso momento de romanticismo dificilmente superable. Y es llegados a este punto cuando el caballo (percherón de raza) de la izquierda, decidió que qué mejor momento que aquel para levantar la cola, ubicada a escaso medio metro nuestro, y proceder a enhebrar una retahíla de pedos a cual más estruendoso (llegando alguno de ellos a rozar lo sobrecogedor) que no se interrumpieron durante los veinte minutos que duró el ascenso.
Miento, se detuvieron, sí, el carromato todo se detuvo de hecho, para que el jaco procediera a exonerar de su vientre, ante nuestros morros, seis arrobas de humeantes zurruños, para, sin mayor dilación, continuar el ascenso a pedo limpio.
La cosa es que mis carcajadas, que tampoco se interrumpieron ni un segundo, eran de tal magnitud que impedían al cochero llevar su tarea debidamente, ponían nervisosos a los jamelgos, y alteraban los nervios de los demás parroquianos turistas que iban atrás en el coche.
Hubo un momento en que grité "¡Ay, muero, muero...!", como Pazos en "Airbag", pues la carreta se llegó a acercar peligrosamente al precipicio de la izquierda. Pero yo de lo que moría era de risa, y de la golór. Y no paraba de tratar de explicar a mi mujer que debía imaginarse que éramos novios, y que yo había elegido aquel momento para declararle mi amor, ofrecerle una sortija y proponerle matrimonio... acompañado por un instrumento de viento.
Así pues, aceptamos ano como instrumento de viento.

Koke


Koke (o Alba, mi mujer). Posted by Hello

Fer


Fer (alias Lumen Dei). Posted by Hello

El Canon en D de Johann Pachelbel

Supongo que todos lo conoceréis, en su caso, se puede escuchar aquí:



Desde mediados de los 80’s del pasado siglo, observé que literalmente no podía escuchar esa melodía. Me producía tanta tristeza y tanta melancolía que me desconcertaba. Era un tema musical tabú para mí, y aunque intuía que debía existir una razón concreta, no la lograba averiguar.

Tardé casi veinte años en descubrir la razón, y fue explorando los oscars que Hollywood otorga cada año. Me fijé en una cinta; la mejor película de 1980: “Gente Corriente” (no trata sobre atletismo), y leí que en la banda sonora estaba justamente el Canon en D. Apenas recordaba esa película y la alquilé para volver a verla con objeto de comprobar algo que sospeché en seguida, y, sin necesidad de acabar de verla (no me entusiasma) se corroboró lo que pensaba.

Entre las películas que guardo en vídeo o dvd, está otra que me gusta y en la que también aparece la música en cuestión: “Volver a Empezar” (oscar a la mejor película extranjera en 1982).

Esta película no es de mis favoritas (como “Blade runner”, “Nosferatu”, “2001”, “Rebecca”, etc…), pero, al igual que la anterior, la vi de estreno, y me producía un efecto similar al de la melodía del título de esta entrada porque también tiene el Canon en D como banda sonora.

Poco a poco fui recordando, pensando y atando cabos (llegué a atar a un teniente coronel de estado mayor), y me percaté de que, en 1981, fui al cine con mi primera novia –la única vez que fui al cine con ella- y vimos “Gente Corriente”. Ella me dejó el 28 de diciembre de ese mismo año (eso es una inocentada y lo demás son hostias), y atravesé una profunda angustia que preferiría no catalogar como psicólogo, pero que me llevó a pensar que, si el Infierno existe, se debe parecer bastante a aquellos primeros meses de 1982.

Y fue en el 82, en pleno dolor por la amada perdida, que fui a ver (esta vez sin ella, o al menos no físicamente, pues nunca la he dejado de sentir cerca) “Volver a Empezar”.

El clima depresivo de ambas películas, el hecho de que las dos tengan de fondo el Canon en D, las circunstancias en que las vi… todo, supongo, coadyuvó a que la música susodicha se grabase profundamente en alguna víscera de mi persona (es de suponer que el cerebro).

El caso es que una vez me di cuenta de lo que sucedía, escuché con reiteración la mencionada obra de Pachelbel unas cuantas veces, y ahora ya no me desgarra el alma como antes.

Hace apenas una semana que me percaté de ello.

Y el caso es que desde hace 16 años estoy con Koke, de la que me he sentido siempre mucho más enamorado que de aquella chiquilla con la que estuve año y medio, pero, por lo visto, algunos sujetos somos reacios a olvidar según qué asuntos de nuestra vida.

Este es un caso en que la exploración del pasado en la psique ha funcionado.

Fer

Preguntitas.

Fusilo este cuestionario del blog de Gorpik -aunque es un refusile- para que quien quiera lo responda, consciente como soy de que no conozco en persona a mucha de la gente con la que me relaciono por escrito.

1. ¿Quién eres tú?
2. ¿Somos amigos?
3. ¿Cómo y cuándo nos conocimos?
4. ¿Estás/has estado enamorad@ de mí?
5. ¿Me besarías?
6. Descríbeme en una palabra.
7. ¿Cuál fue tu primera impresión de mí?
8. ¿Sigues pensando eso de mí?
9. ¿Qué te recuerda a mí?
10. Si me pudieses regalar algo... ¿Qué sería?
11. ¿Cómo de bien me conoces?
12. ¿Cuándo ha sido la última vez que nos hemos visto?
13. ¿Alguna vez me has querido decir algo pero no has podido?
14. ¿Vas a poner esto en tu blog para ver lo que digo de ti?

Fer

Acerca de París

A mediados de mes pasé el fin de semana en París con Koke, uno de tantos. Una de las cosas bonitas de vivir en Bruselas es que puedes llegar a París en dos horas y media por la autopista, o en hora y cuarto en el tren de alta velocidad.

Solemos alojarnos en un hotel del Boulevard Saint Germain, o a veces en otro más sencillo del Barrio Latino. Este último lo recomiendo por varias razones; es barato, está recién reformado, está a escasos trescientos metros de Nôtre Dame (por poner un ejemplo de hasta qué extremo es céntrico), tiene un parking muy barato y vigilado a cincuenta metros, y, por sorprendente que parezca, es tranquilo y silencioso por la noche.

Se llama “Saint Severin”, y si alguien va a ir a París y quiere los datos puede pedírmelos a
fernandocelaya@gmail.com


Vale unos 120 lerus por noche (dos personas), eso es baratísimo en el centro de París.

Cada dos o tres meses pasamos un finde en esa ciudad, y la actividad fundamental que realizamos es pasear por sus calles y disfrutar de la sensación de estar allí. Bueno, Koke también va de tiendas.

Creo que el lugar más romántico que conozco es la Fuente de Medicis, en el Parque de Luxemburgo, pero en el mes de Noviembre, con el manto de hojas rojas en el suelo y sobre el agua, y con los árboles languideciendo en tonos ocre y amarillo. No es una fuente esplendorosa ni fastuosa, es más bien un arroyo recóndito, un rincón perdido al que solo van algunos parisinos a leer.

Pero cualquier época es buena para visitar la ciudad de la luz.

Suelo decir que el centro de mundo –tal vez del Universo- está en la plaza de Saint Germain des Prés, entre la iglesia del mismo nombre y el café “Des Deux Magots”.

Son sólo impresiones sobre la ciudad, no cabría aquí una relación de lugares interesantes de visitar, pero señalaré uno, el “Marais”, el barrio judío. Es una zona que no suelen frecuentar los turistas, y es divertida e interesante. En particular los domingos, cuando abren las tiendas (el sabath todo está cerrado). Una comida en el Jo Goldemberg y un paseo por el barrio pueden sorprender a cualquiera, incluso podéis encontraros, a pocos metros de una sinagoga, en un escaparate, y en venta, el gato de Edith Piaf… disecado. Comerciantes pentamilenarios, qué duda cabe.

Las terrazas y brasseries tienen un sabor especial, sentarse a tomar un café o una cerveza y ver a la gente, y ser visto, hace percatarse del raudal de vida animosa que fluye a todas horas.

Es una ciudad idónea para ir solo, o acompañado, para conocerse, o para encontrarse, e incluso, para reencontrarse. A mí me han ocurrido allí las cinco cosas.

Fer

Sobre perder a un amigo.

Es siempre algo triste. La realidad es que los humanos somos propensos a dejar fluir sentimientos hacia nuestros semejantes, y sensibles ante sus reacciones. Tanto más sensibles cuanto mayor es nuestro afecto.

Hay, bajo mi punto de vista, dos maneras de perder a un amigo; porque las circunstancias lo separen de ti, o porque deje de serlo.

Lo segundo me ha ocurrido pocas veces en la vida, tal vez sólo una, y cabe preguntarse si se trataba de amistad realmente, o si era otra cosa lo que acercaba aquella persona a mí.

El otro caso, perder de vista a un amigo porque se va, es algo a lo que tendré que enfrentarme este verano. Él no lo sabe y probablemente no se lo diré, o tal vez sí, pero la idea de no verlo cada día, de no reírme con él a todas horas, es algo que me amedrenta. Me asusta pensar que sólo volveré a verle ocasionalmente si voy a Madrid, que ya no será mi binomio, que ya no seremos esa especie de Martes y Trece o Cruz y Raya que somos.

Me ha ayudado tanto, le debo tantos favores, me ha hecho reír tanto, se ha reído tanto de mis paridas, que no puedo imaginarme ir al trabajo y que él no esté en su despacho, que otro usurpe su silla, que falte en el café de la mañana o durante la comida.

Obviamente no lo perderé como amigo, pero eso no es un gran consuelo, porque no podré estar con él, de la misma manera que un ser querido fallece y se le sigue amando... pero se le ha perdido.

Ha llegado a preocuparme la forma en que le diré adiós el día que se vaya, pues hay dos cosas que nunca he sabido contener con habilidad; la risa y el llanto.

En este tipo de situaciones me gustaría que “Lumen Dei” existiera de verdad y ocupase mi lugar para actuar como hace cuando escribe en los foros, para no estar "a oscuras" ante el amigo que se pierde de vista.

Tal vez contrate a un extra para que se despida por mí, o acaso secuestre a Tomás y lo oculte en un zulo.

Este mensaje podría perfectamente catalogarse como “mariconada”, pero esto es, al fin y al cabo, un blog, un diario personal, o sea, una mariconada. Y no, no es una expresión despectiva ni homófoba.

Fer

Estopa y yo.

Esta conversación tuvo lugar a finales de los años 90’s del pasado siglo, cuando yo era comandante de la Guardia de Capitanía General de Barcelona, y David Muñoz era camarero del bar de mandos de dicho acuartelamiento.

Ahora yo me dedico a la diplomacia, y él a la música.

- A susórdene, aquí et-tá er cortado que me ha pedido.
- Hola David, ¿no le habrás escupido?
- Ut-té siempre con sus parida, por sierto, le tengo que dejá que ehcuche una cuña qué grabáo con mi hermano.
- ¿Del tipo de música que tocas cuando hemos estado alguna vez de juerga?
- Sí, cosa asín, de lo que a mí me va..
- David, hazme caso, déjate de calorradas y si quieres ganarte la vida con eso metete en la música disco, que es la que mola y la que mueve el negocio.

La “cuña” en cuestión no era otra cosa que la maqueta de “El de en medio de los Chichos” (1.500.000 copias legales vendidas), y David el vocal de “Estopa”.

No cabe duda de que soy un cazatalentos
.

Refugio en la Francia profunda

El fin de semana pasado ha sido largo, en Bélgica fue fiesta el lunes, y Koke* y yo fuimos a pasar unos días al Valle del Loira, en la Francia profunda, yo viví allí un tiempo por razones de trabajo y es una zona en la que nos gusta mucho estar.

Hay castillos de los siglos XII al XVII que pueden visitarse, y que tienen una particularidad de la que adolecen los otros castillos famosos del curso alto del Loira (Chambord, Chenonceau, Cheverny, etc...), y es que en ellos vive la familia propietaria. Brissac, Serrant, Montgeoffroy, Le Plessis-Bourré, y algunos otros, conservan todo su mobiliario, ajuar, y demás artículos de la vida cotidiana de cuando fueron construidos, son como una especie de máquina del tiempo en la que podemos analizar las costumbres, usos y formas de vida de hace varios siglos, con algo de polilla en algunos casos, y con la posibilidad de cruzarse con sus habitantes por los corredores o salas. Y aprender historia con los cuadros y tapices de hechos y personajes, y con las explicaciones que dan los guías. Si no se sabe francés hay en todos ellos guías de papel en otros idiomas.

Nuestro centro de operaciones de esa región es Angers, hermosa capital del Anjou, zona en la que pueden catarse y comprarse excelentes vinos a buen precio directamente al productor con sólo parar en los “domaines” en los que se elaboran. En el centro de esta ciudad hay un pequeño hotel muy bonito, antiguo monasterio del siglo XVI, “Hotel du Mail”, en el que el alojamiento es barato (50 Euros/noche dos personas) y se puede aparcar el coche dentro del patio. Todo es muy antiguo, hasta la escalera de madera tiene varios siglos. Se organizan muchos mercados en las calles de la ciudad a base de productos típicos de la zona, antigüedades y otras cosas, creo que sería un plácido sitio para vivir.

Desde Angers se puede acceder en un par de horas a lugares como Saint-Malo -la ciudad de los piratas-, al célebre Mont Saint Michel, y a muchos otros enclaves del Valle del Loira, la Normandía y la Bretaña, a través de hermosas campiñas de exuberante verdor, sobre todo en esta época del año en que en la zona atlántica estalla la lujuriosa apoteosis de la primavera con colorido espectacular.

Es una visita recomendable para pasar varios días, en particular para españoles que vivan más arriba del Ebro, pues el viaje no llega a las 10 horas desde Barcelona, Zaragoza o Bilbao.

* Koke es mi mujer.

Fer

Sala de despiece.

Hoy he vuelto al trabajo tras mis vacaciones de semana sacra... ¿o se dice ilíaca?

Ha sido hermoso encontrarme de nuevo con los amigos y compañeros en la Sede de la OTAN, y volver a los cotilleos, chismorreos, y, como no, al papeleo, burocracia y trabajo... (iba a poner arduo pero sólo lo es a ratos).

Me ha llenado de dicha observar los primeros comentarios en mi blog, es agradable que haya gente amistosa que se tome la molestia de leerme y de opinar sobre lo que escribo, os quiero a todos y valoro mucho todas vuestras intervenciones, cuanto más largas mejor.

Fer

Queda inaugurado este pantano.

Bien, parece que esto ya funciona, así que solo me resta efectuar el acto de inauguración oficial con las tradicionales palabras que empleo siempre que estreno algo;

Queda inaugurado este pantano.

El comentario de hoy será sobre la excursión de ayer con mi señora y unos amigos belgas de origen español a Holanda.

En él me ratifiqué en la impresión de que los Países Bajos son los más monótonos paisajísticamente hablando de Europa, descubrí que Rotterdam es una ciudad horripilante, pero pasamos una rato muy divertido rodeados de primates (a los que se podía tocar) en plena naturaleza en un parque al Nordeste de nuestro consocio reino europeo. Y sobre todo lo pasamos bien con nuestros amigos, que es lo importante.

Hace ya dos años y medio que vivo en Bruselas. Esta ciudad está excelentemente ubicada para conocer con facilidad gran parte de Europa, pues con autopistas gratuitas y planas y con trenes de alta velocidad se puede acceder cualquier fin de semana -o en un solo día- a un radio de 500 Km. Eso incluye todo el Benelux, el Oeste de Alemania, el Norte de Francia y el Sur de Inglaterra.

Si bien, de todas mis experiencias aquí, que van desde el trabajo como diplomático en la Representación Permanente de España ante el Consejo Atlántico, la vida social -vinculada o no al trabajo, que es mucha y muy entretenida-, los viajes, la exención diplomática de impuestos para comprar cosas, hasta otros aspectos de esta aventura, me quedo sin duda y de largo con el factor humano. Aquí he conocido personas con las que he fraguado amistades de todo tipo, personas de todos los estratos sociales y profesionales, y el trato y vivencias con ellos y ellas es lo mejor de este destino en Bélgica.

Siempre son las personas y nuestra relación con ellas lo que más nos marca y determina, lo que más recordamos, o al menos esa es mi impresión.

Un abrazo a los chicos y un beso a las chicas (a las guapas en la boca [a las muy guapas con lengua]).

Fer