La simbología fálica en la arquitectura

Es innegable y peculiar la tendencia de nuestra civilización por mostrar el elemento fálico, evocado por doquier en las construcciones más insospechadas; en las carreteras de los más remotos países, como puede verse en este tramo de la carretera Panamericana.


En la Plaza de San Pedro del Vaticano, nada menos, en cuyo centro se yergue enhiesto ese pirulo descomunal.


Obsérvese la manera singular en que está coronada la Torre Eiffel, monumento incircunciso donde los haya. Esa foto es de 1999, de otro milenio, pero la torre sigue en su sitio, y seguimos yendo a visitarla con bastante frecuencia.


Y qué decir del rematado del londinense Big Ben, que en muy poco difiere en su morfología prepuciana del símbolo parisino. A Koke le gusta asomarse cuando inmortalizo algún resto que acaso quede dentro de unos milenios de esta Era nuestra, a la que las generaciones futuras -tal vez evolucionadas a partir del saltamontes- pondrán nombre, como nosotros se lo ponemos al Jurásico en que los dinosaurios poblaban el planeta.

4 comentarios:

  1. Te dejo esto para tu colección:

    http://vailima.blogia.com/2006/111401-oikema.php

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  2. Freud también veía "pirulos" por todas partes. ¿Por qué no dejas de mirarte tanto "las partes" y te dedicas a hacer un poco de deporte?
    Elenita Puig

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  3. QUE SERÍA DE NOSOTROS SIN EL FALO??
    ES NUESTRA RAZÓN DE SER,EL ORIGEN DE NUESTRA CIVILIZACIÓN,DE NUESTRO UNIVERSO CONOCIDO.NO ME IMAGINO LA VIDA SIN ÉL.Y SEGURO QUE MÁS DE UNA,ME DARÁ LA RAZÓN........

    M.DEL VILLAR DE HUERGO

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  4. Os comparto con AMOR mi blog paginasesotericas.blogspot.com

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